
Cabe preguntarse: ¿de verdad necesitamos una catedral? Los creyentes la necesitamos, aunque sabemos bien que el santuario en el que Dios prefiere habitar es nuestro propio interior. Pero este templo que el próximo viernes se recupera para el culto nació en su día como una prueba de nuestra madurez en la fe y eso mismo seguirá representando.
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