Fiesta de Candelaria. «Al estar en Dios y con Dios, María está cerca de cada uno de nosotros»

Un año más, como cada 15 de agosto, miles de personas venidas de diferentes puntos de Tenerife, quisieron acercar sus promesas y oraciones hasta las plantas de la imagen de la Virgen de Candelaria. La celebración de este día grande en honor a la Patrona de Canarias comenzó con la procesión cívica, en la que fue trasladado hasta el templo el escudo de la ciudad.

Posteriormente, dio comienzo la Eucaristía presidida por el obispo nivariense. En la Misa estuvieron presentes numerosas autoridades públicas, entre ellas, el representante del rey, figura que este año recayó en el Presidente del Gobierno de Canarias, Ángel Víctor Torres; el presidente del Cabildo Insular de Tenerife, Pedro Manuel Martín; la Alcaldesa de la villa mariana, María Concepción Brito; el Presidente del Parlamento de Canarias, Gustavo Matos; el Subdelegado del Gobierno en la Provincia de Santa Cruz de Tenerife, Jesús Javier Plata, así como numerosos alcaldes y representantes de otros municipios.

El obispo dividió su homilía en dos partes. La primera de ellas estuvo destinada a dar gracias a María de Candelaria por habernos regalado a su hijo Jesucristo. “Ella siempre nos acompaña y cuida de nosotros con amor materno”, indicó.

La segunda parte de su intervención se centró en profundizar en la esencia de la fiesta de la Asunción de la Virgen María. El prelado nivariense recordó que todos los regalos, ofrendas y promesas que estos días recibe la imagen de la Virgen, se puede quedar en un camino a medias si, en definitiva, todo ello no nos conduce a ser como María, verdadera discípula, seguidora de Jesucristo.

“Estemos atentos a esto, pues, podemos caer en la tentación de disociar el culto a María de una vida honrada, cristiana, cordial, afable y reconciliadora”, señaló el prelado. En este sentido, añadió que es entonces cuando la Virgen María de la Candelaria, lejos de ser Patrona y referente de nuestra vida, se puede convertir simplemente en una excusa para la fiesta por la fiesta, o para que surjan actos que nada tienen que ver con lo que la Virgen significa”.

Moseñor Álvarez continuó su homilía haciendo referencia al Evangelio proclamado en el que María visita a su prima Isabel. “Son muchos los que necesitan ser visitados y atendidos en sus diversas necesidades”, indicó. “Personas mayores que viven solas, enfermos, personas acogidas en centros de mayores, etc. Pidamos a María que nos ayude a no ser indiferentes ante cualquier forma de miseria humana, sino que como ella, con un corazón sensible hagamos todo lo que está en nuestra mano para ayudar a quienes viven en situación de necesidad”.

En otro momento de su homilía, monseñor Álvarez indicó que en la fiesta de la Asunción, María aparece como un triunfo de Dios, porque el Señor la ha protegido haciendo que el mal no tenga la última palabra. “María experimentó que para Dios nada hay imposible y que con Él se pueden hacer grandes cosas. Esta fiesta pone en nuestros corazones una gran alegría. Somos felices por María, porque no sólo fue preservada de toda mancha de pecado, sino que también ha sido glorificada junto a su Hijo, junto a Dios”.

Por último, el obispo recordó que María fue elevada en cuerpo y alma a la gloria del cielo, y con Dios es reina del cielo y de la tierra. Una realidad que no debemos asociar con lejanía, indicó Álvarez. “Cuando estaba en la tierra, sólo podía estar cerca de algunas personas. Al estar en Dios, que está cerca de nosotros y «dentro» de todos nosotros, María participa de esta cercanía de Dios. Al estar en Dios y con Dios, María está cerca de cada uno de nosotros, conoce nuestro corazón, puede escuchar nuestras oraciones, puede ayudarnos con su bondad materna”.

Al finalizar la celebración eucarística, tuvo lugar la procesión en torno a la Plaza de la Basílica entre «vivas a la Virgen» y aplausos.

– Más fotos en el Facebook de Nivariense Digital: Candelaria (Agosto 2019)

2019-08-15T15:00:28+00:00