Festividad del Santísimo Cristo de La Laguna. “El crucificado, expresión del amor más grande”

Preciosa y agradable mañana la vivida este sábado 14 de septiembre en La Laguna para celebrar el día grande de las fiestas en honor al Santísimo Cristo.

A las 10.00 h., tal y como estaba previsto, daba comienzo el disparo de las tradicionales salvas a la salida del pendón de la ciudad desde las casas consistoriales, para proceder a su traslado a la Catedral.

La procesión cívico-militar llegaba a las puertas del templo alrededor de las 11:00 horas. Allí el obispo nivariense recibió a la representación oficial de la casa Real que ostentó, en esta ocasión, Luis Yeray Gutiérrez, alcalde de La Laguna.

En la Eucaristía, cantada por el coro del Orfeón La Paz, se encontraban las principales autoridades civiles y militares. Asimismo, participaron en esta celebración, el esclavo mayor del Cristo, Francisco Doblas, junto a numerosos miembros de la Esclavitud y clero.

La predicación, como ocurriera a lo largo del Quinario, corrió a cargo del arzobispo emérito de Albacete, Ciriaco Benavente.

En este día donde la Iglesia celebra la exaltación de la Santa Cruz, monseñor Benavente destacó la importancia del significado del madero en un mundo que busca, principalmente, la autosatisfacción. “El crucificado es expresión del dolor, la injusticia, del mal, del pecado, en definitiva. Pero también es manifestación del amor, tanto del Hijo al Padre, como de Cristo por los hermanos. Hoy día, los sociólogos nos hablan de lo que han venido a denominar como el hombre desvinculado. Un ser humano que rinde culto al hedonismo. ¿Qué pinta la cruz en todo esto? La cruz tiene una sabiduría escondida. Es la revelación del amor más grande de Dios”, sostuvo.

Benavente profundizó en cómo la contemplación de Cristo herido y ultrajado muestra el camino hasta donde Dios es capaz de bajar para elevar al hombre. “Cuando contemplamos a estas imágenes tan bellas del Cristo, que nos entran por los ojos y nos llegan al corazón, debemos recordar que la cruz es la expresión del amor supremo. El Cristo que existe ahora es el resucitado no el de la cruz. Sin embargo, seguimos venerando la cruz porque es el precio de nuestra redención. Que nunca se nos olvide que en sus miembros, Cristo sigue sufriendo”.

Al hilo de esta idea, el prelado finalizó su intervención señalando la importancia de la cruz en la actualidad. “La cruz está hoy en los miembros sufrientes de Cristo. En los ofendidos, abandonados y oprimidos. Ahí es donde la Iglesia ha de hacerse presente. No podemos caer en querer besar a Cristo pisando los pies del crucificado”.

Terminada la celebración, tuvo lugar la solemne procesión de retorno con la venerada imagen del Cristo a su Real Santuario.

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2019-09-14T12:42:33+00:00