Este domingo finalizaban las interesantes Jornadas de Pastoral de la Salud que promovió el
correspondiente departamento diocesano, tanto en el seminario como en la parroquia de S. Miguel de Abona. La iniciativa estuvo dirigida por el religioso camilo, Arnaldo Pangrazzi. El lema de estos días era: “Compañeros de viaje: La familia, la enfermedad y el duelo.
En la jornada de este domingo participaron los miembros de la FRATER, fraternidad cristiana de personas diversamente hábiles. El obispo Nivariense, presente este día, presidió la Misa de clausura, agradeciendo la presencia de los voluntarios de este ámbito tan decisivo en la pastoral.
«Es importante que cada familia, en primer lugar, intente ayudar a sus miembros afrontar. No solo los momentos felices de la vida, sino también las adversidades que cada situación puede producir. Una enfermedad física, psíquica, un dolor social, una dependencia, una crisis espiritual, etc. Son varios los acontecimientos que pueden causar dificultades o sufrimientos en la familia – aseveró el ponente.
Según Pangrazzi «no podemos eliminar el dolor, pero sí elegir la actitud que tenemos ante el mismo. A veces, el drama en la vida no es tanto el dolor, sino la esterilidad, o sea, que nada surge del dolor». Desde esta premisa, y centrándose en el duelo por una persona querida, fue indicando cuatro pasos en el mismo que requieren: aceptar el dolor, expresarlo, adaptarse a la vida cambiarte e invertir en nuevas relaciones.
Además, en cuanto a los tipos de duelo, citó algunos de ellos, a saber: anticipado, normal, retardado,
crónico, patológico, etc. Pero con todo, en estas realidades también hay un itinerario de curación que pasa por «el autocuidado, el autodescubrimiento, el horizonte cultural, el camino afectivo, la sana espiritualidad la memoria (proyectos) y la donación-solidaridad» – expuso.
Alertó a los presentes este domingo sobre algunas frases que pueden tener efecto perturbador y que hay que evitar en la pastoral de la salud: es voluntad de Dios, sé cómo te sientes, el tiempo lo cura todo, es feliz ahora, tienes suerte de tener otros hijos, no llores, olvida el pasado, etc.
Por el contrario, para Pangrazzi sí hay otras expresiones que ayudan y favorecen el proceso de sanación. Lo más importante – subrayó- «es la presencia. Estar presente es el ‘sacramento más fuerte’. Es menester permitir el desahogo, poner nombre, tener tiempo, dejar hablar, preguntar respetuosamente cómo se siente, si desea compartir, etc.