Para que la misión pueda dar mayores frutos y para contribuir a que arraigue de modo estable en los cristianos la conciencia de su común responsabilidad en la evangelización del mundo, el grupo GAMIR de 8 jóvenes fue acogido por el vicario general y el obispo emérito, ya que el obispo se encontraba en la JMJ en Polonia. En la casa sacerdotal tuvieron la misa para simbolizar  la catolicidad y de la solidaridad universal de la misión.

Este primer dio lugar a una dimensión espiritual y también caritativa a la misión con la visita al pueblo de Don EVARISTE y la ofrenda de una silla de rueda a una chica discapacitada de 27 años, que nunca había salido de su casa al no poder caminar.

Para aumentar el espíritu misionero, en la parroquia de Saint Louis, hubo una presentación del grupo el domingo 7 de Agosto durante la celebración eucarística, oraciones y los sacrificios diarios en la ayuda al orfanato de ADIAKE  y al orfanato y hospital de AYAME que recibió de GAMIR material médico.

A modo orientativo, y para canalizar las acciones misioneras, los miembros de GAMIR hicieron 3  grupos de trabajo y cada grupo trabajaba entre el pueblo de BINDOBEGNIN (Parroquia Saint Louis) para la educación escolar y el cuidado de los niños huérfanos y discapacitados de los orfanatos en las ciudades de Adiake y Ayame. También en este pueblo se organizó un torneo de fútbol, fomentando el valor de la fraternidad y el compartir a través del deporte. El premio, unas botas de fútbol para los once ganadores, para el resto camisetas, material deportivo y la alegría de compartir.

Se veía la felicidad y el amor que tenía el grupo al compartir la fe, los quehaceres cotidianos y la profesión de la gente sin tener miedo de mancharse la mano, como recoge un dicho en tierra marfileña. Cabe señalar que  también una nueva escuela de la parroquia y varios niños recibieron manuales escolares de GAMIR.

Entre los fieles se notaba  la constancia de los miembros de GAMIR en la oración para dar gracias a Dios por el don de la fe, así como para pedir al dueño de la mies que envíe operarios a su mies y que el anuncio de la Buena Noticia llegue a todos los pueblos.

Conviene subrayar que tanto  la oración personal como la comunitaria, comenzando por la participación en la Eucaristía, y sin otras posibles celebraciones, han sido una fuente y una fuerza para la misión. Asimismo, la presencia del diácono permanente nos ha dado la oportunidad de explicar este orden.

Nos hemos comprometido a estar unidos a la cruz de Cristo y ofrecer nuestro servicio por la evangelización de los demás, las obras  de caridad, de penitencia y la aceptación de dolores, contemplando la vida de Jesús. También a conocer y valorar la vida de sacrificio y entrega de los misioneros y a amar y cuidar a los necesitados.