Coincidiendo con la Jornada Mundial del Enfermo, este sábado día once se han reunido en el seminario los agentes de
pastoral de la salud, a fin de desarrollar un encuentro formativo y lúdico.
A pesar de la lluviosa mañana, un buen número de agentes de este ámbito pastoral se concentraron en el salón de actos del seminario. Allí, tras la acogida y la oración, el delegado diocesano, Jorge Robles, desarrolló una reflexión titulada como el Encuentro: “Dejarse curar por Jesús y curar en su nombre”.
Robles desarrolló su disertación en dos partes. La primera estuvo centrada en “dejarse curar”, puesto que cada uno es un “sanador herido”. Todo ser humano tiene su historia de heridas personales, por lo que la primera tarea para curarlas es mirarlas de frente, sacarlas a la luz, reconocerlas. En toda persona que ayuda – señaló- hay una persona herida… y en todo herido habita un médico. De ahí la importancia de asumir y elaborar las propias heridas para poder ofrecer acogida y acompañamiento a las heridas de los demás. En definitiva, “lo importante no son las heridas de la vida, sino lo que se hace con las heridas de la vida”- aseveró.
La segunda parte de la intervención titulada “para curar… sirvió para presentar cinco pasajes evangélicos que sirvieran de modelo para identificar el modo de proceder de Jesús y sacar aplicaciones pastorales para los agentes de pastoral y para los sanos y los enfermos. Los pasajes elegidos fueron: Los diez leprosos, el endemoniado de Gerasa, la samaritana, el enfermo de Betesda y el paralítico de Cafarnaún.
Robles extrajo de cada uno de ellos algunas consecuencias pastorales como: Jesús se acerca sin miedo a los excluidos. Trata con dignidad a toda persona; lucha contra la pérdida de identidad; respeta las elecciones de cada uno; aporta humanidad y personaliza las relaciones; la enfermedad pone a prueba, invita a la esperanza, ayuda a compartir cargas; exige trabajo en equipo, coordinado y organizado, creatividad atenta a las necesidades ajenas; la misión es llevar a los otros a Jesús (dimensión misionera de la pastoral de la salud) etc.
Tras el descanso y el trabajo de grupos que ayudó a profundizar en las cuestiones centrales de la potencia, el obispo presidió la eucaristía.
El almuerzo compartido y el tiempo de ocio completan esta jornada intensa.