Este miércoles 7 de septiembre tiene lugar la Bajada de la Virgen del Socorro, en Güímar.

A las 6:00 horas, el obispo presidió la misa en honor a la Virgen del Socorro en la iglesia matriz de San Pedro Apóstol. A continuación, dio comienzo la procesión con la sagrada imagen hasta la ermita de El Calvario, donde se hizo un descanso para, posteriormente, comenzar la Bajada.

En la conocida como Misa de peregrinos, el prelado nivariense comenzó su homilía haciendo hincapié en el significado teológico de la palabra “bajada”. “En Canarias, como el territorio es tan empinado y montañoso, el término ‘bajada’ lo utilizamos en muchas ocasiones: Bajada de la Virgen de Las Nieves, Bajada de la Virgen del Socorro, Bajada de la Virgen de Los Reyes, etc. Es una palabra que también tiene su sentido teológico y no sólo un significado físico o geográfico. En definitiva, lo que celebramos es que la Virgen María se abaja, es decir, baja a nosotros. Es verdad que nosotros venimos a su encuentro, pero ella, que está en el cielo, se abaja a nosotros, a nuestras necesidades, como hizo visitando a su prima Isabel”, indicó monseñor Álvarez.

El prelado continuó apuntando que María también viene a nosotros por nuestra falta de fe, por nuestra indiferencia ante Dios y porque todos tenemos necesidad de ayuda espiritual o material.

En otro momento de su homilía, el obispo recordó que estamos celebrando el Año de la Misericordia convocado por el Papa. “En esta Misa invocamos a María en su advocación del Socorro como reina y madre de la misericordia. La misericordia es aquella actitud a través de la cual nosotros nos inclinamos, nos acercamos al que sufre, al que lo pasa mal, y lo hacemos poniendo el corazón con amor. Es lo que hace María con nosotros. Durante su vida terrestre, ella acudió en varios momentos en ayuda, en socorro, de personas. Cuando visitó a su prima Isabel, en las Bodas de Caná cuando está pendiente del servicio, etc.” En este sentido, Álvarez añadió que “esto que hizo María, lo sigue haciendo hoy con nosotros”.

El prelado nivariense también expresó que para poder llevar a efecto las obras misericordiosas que Dios nos pide, hay que aprender de la Virgen María- “Por eso, le pedimos a ella que nos ayude, que interceda por nosotros para que nunca nos falte la fuerza de Dios, aunque nos cueste”.

En un último momento, Bernardo Álvarez hizo referencia a los pecados capitales a los que, a modo de ejemplo, comparó con las malas hierbas que hay en el campo, las cuales, si no se arrancan, pueden acabar con la cosecha. “Si dejamos que asomen los pecados capitales, nos pueden devorar la vida. Hay que vigilar estos impulsos para que no nos dominen. Para esto envió Dios al mundo, para liberarnos del pecado. La Virgen María fue preservada de todo pecado para que fuese la digna madre de Jesucristo. A ella le pedimos para que nos ayude a vencer el mal y para que nos conceda el deseo profundo de hacer el bien”, concluyó el obispo.

HOMILÍA DEL OBISPO: