A sus 73 años, después de aportar un puñado de obras maestras al cine de animación —“Nausicaä del Valle del
Viento”, “Mi vecino Totoro”, “Porco Rosso”, “La Princesa Mononoke”, “El viaje de Chihiro”…—, el patriarca del “anime” japonés Hayao Miyazaki afirma retirarse —ojalá no sea así— con otra maravilla, “El viento se levanta”, galardonada con numerosos premios de la crítica especializada y candidata al Oscar y al Globo de Oro 2013 al mejor largometraje de animación.
En ella, recrea la vida del genial ingeniero aeronáutico nipón Jiro Horikoshi (1903-1982), célebre sobre todo por el diseño del tristemente famoso Mitsubishi A6M “Zero”, usado por los kamikazes durante la Segunda Guerra Mundial. El filme se basa en un relato de Tatsuo Hori, que el propio Miyazaki ya había convertido en manga. Y toma su título de unos versos vitalistas del poeta francés Paul Valéry: “Le vent se lève! il faut tenter de vivre!”, es decir, “Se levanta el viento, hay que procurar vivir”.