El Obispo presidió, a puerta cerrada, la Misa en el Santuario del Cristo de La Laguna: «¿Está o no está el Señor en medio de nosotros?»

A las ocho y media de la mañana de este domingo, el obispo presidia la Eucaristía en el Santuario del Santísimo Cristo de La Laguna, que permanece cerrado por la emergencia sanitaria que vivimos. La Misa fue emitida por los medios digitales de la diócesis, donde podrá verse en cualquier momento del día.

En su homilía, Álvarez tuvo muy presente tanto la Palabra de Dios como la actual pandemia. A partir de la pregunta del pueblo de Israel que recogía la primera lectura de hoy: ¿Está o no está el Señor en medio de nosotros? el obispo reflexionó sobre el momento que vive el planeta y, por tanto, también la diócesis.

“Hacemos muy bien en seguir las medidas e instrucciones de las autoridades públicas. Acojamos con humildad que no podemos hacer lo que nos apetece. No somos únicos en el mundo. Somos interdependientes. La expresión de los novios “no puedo vivir sin ti” es una realidad cotidiana para cada uno, para nuestras vidas” – señaló.

Por otro lado, a partir de la pregunta señalada anteriormente, el prelado nivariense explicó que en la situación en la que nos encontramos, también podemos plantearnos esas dudas e interrogantes, pero subrayó que Dios no ha enviado esta pandemia, ni es un castigo. “El Señor está, pero somos frágiles y limitados”. No controlamos todo. Un virus, que ni siquiera vemos, está descontrolando todo”- indicó.

Ante esta situación los cristianos saben que el Señor les quiere fortalecer y que crezcan interiormente, por ello invitó a cultivar en casa el silencio, la meditación, el cuidado mutuo, la lectura de la Palabra de Dios, la responsabilidad, la gratuidad, la oración por los difuntos, los enfermos, el personal sanitario, las autoridades públicas, los científicos que buscan una vacuna.

Álvarez Afonso exhortó a los diocesanos, a través de esta emisión digital, a preguntarse qué nos está diciendo Dios con todo esto. Al tiempo que subrayaba que también hay pandemias del alma, del espíritu que hay que combatir: las indiferencias, injusticias, los pecados…. “Jesús es el agua viva que llena por dentro, que nos purifica”. “Dialoguemos con el Señor” – concluyó.

2020-03-15T11:29:37+00:00