El lema del Plan Diocesano de Pastoral 2015-2020 está extraído del evangelio que se
proclama este 25 de abril, día de S. Marcos: «Ellos salieron a predicar el Evangelio por todas partes, y el Señor los asistía y confirmaba la palabra con las señales que la acompañaban”. (Mc. 16,20).
proclama este 25 de abril, día de S. Marcos: «Ellos salieron a predicar el Evangelio por todas partes, y el Señor los asistía y confirmaba la palabra con las señales que la acompañaban”. (Mc. 16,20).Es una buena ocasión, por tanto, para preguntarnos si no solo hemos leído, sino reflexionado la Carta Pastoral del Obispo que introduce el vigente PDP. Es importante comprender la «mística» sobre la que se levanta una programación pastoral, sus orientaciones de fondo, los principios y criterios que propone como una brújula para avanzar en una precisa dirección: «Una iglesia diocesana en salida misionera». Ir dando pasos para que la misma viva «en estado permanente de Misión.
Por ello recordamos ahora tan solo algunas de las afirmaciones de dicha Carta Pastoral referidas a la meta del PDP: «Salir»:
La salida misionera es “salir a predicar el Evangelio”. A eso envió Jesús a los apóstoles y a eso salieron ellos. También nosotros estamos llamados a salir… “Salgamos, salgamos a ofrecer a todos la vida de Jesucristo… sin quedarnos en las costumbres donde nos sentimos tranquilos, mientras afuera hay una multitud hambrienta y Jesús nos repite sin cansarse: «¡Dadles vosotros de comer!» (Mc 6,37).” (EG. 49).
Ahora bien, ¿cómo predicar el Evangelio en las circunstancias actuales? “El problema de cómo evangelizar es siempre actual, porque las maneras de evangelizar cambian según las diversas circunstancias de tiempo, lugar, cultura; por eso plantean casi un desafío a nuestra capacidad de descubrir y adaptar” (EN. 40). Por eso, como dice el papa Francisco, “salir hacia los demás para llegar a las periferias humanas no implica correr hacia el mundo sin rumbo y sin sentido” (EG. 46). “La predicación del Evangelio no se puede dejar a la casualidad ni a la improvisación. Exige el compromiso común para un proyecto pastoral que remita a lo más importante y que esté bien centrado en lo esencial, es decir, en Jesucristo” (Discurso del Papa al Pontificio Consejo para la Nueva Evangelización, 14-10-2013).
Así se comprende la importancia de un Plan Pastoral que, bajo la luz del Espíritu Santo y con la ayuda de todos, establezca las formas más adecuadas y eficaces de comunicar el mensaje evangélico a los hombres de nuestro tiempo (cf. EN. 40). El objetivo último siempre es el mismo: Cristo en persona, al que hay que conocer, amar e imitar, para vivir en él la comunión con Dios y entre nosotros. Pero, para caminar con paso seguro en esa dirección, es necesario que el Plan Pastoral formule orientaciones pastorales adecuadas a las condiciones de cada comunidad (cf. NMI. 29).