Domingo de Ramos, pórtico de la Semana Santa

La Semana Santa comienza el Domingo de Ramos en la Pasión del Señor, que comprende a la vez el anuncio del triunfo de Cristo y de la Pasión. El obispo Nivariense presidió los actos centrales de esta jornada. La misma comenzó, en esta ocasión, en el exterior de la iglesia del monasterio de Santa Clara. Se da la circunstancias que las religiosas contemplativas acompañaron al prelado y a los participantes en esta primera parte del día. Álvarez bendijo los palmos y los olivos que portaban los fieles, los cuales se dirigieron con cantos alusivos a la entrada de Jesús en Jerusalén hacia el templo catedralicio.

Ya en su interior, donde se pudo escuchar el sonido del órgano inaugurado después de su restauración en la tarde anterior, se celebró la Solemne Eucaristía del Domingo de Ramos. En esta ocasión, se proclamó la Pasión según San Marcos, leída por tres personas. Bernardo Álvarez pidió, en una breve homilía, hacer un momento de silencio para repasar los distintos personajes que participaron en la Pasión, para identificarse con alguno de ellos. Recordando a Pascal señaló que «Cristo estará en agonía hasta el fin del mundo». Por eso, lo que hacemos o dejamos de hacer a los demás, sobre todo a los más vulnerables y débiles, lo hacemos o dejamos de hacer al mismo Cristo, subrayó citando un pasaje del Evangelio.  Estamos invitados a «vivir la Semana Santa, interiormente y por fuera». Es decir, estamos llamados a encontrarnos personalmente con el Señor y a manifestar exteriormente nuestra fe.

Al finalizar la Misa, tuvo lugar la procesión de la Entrada de Jesús en Jerusalén, acompañada de la Cofradía de la Entrada de Jesús en Jerusalén y Cristo Predicador.

2024-03-24T18:02:57+00:00