Por S. José, celebramos el Día del Seminario. Oramos, especialmente, por el seminario, los seminaristas y
formadores. Se nos pide también la colaboración económica para su sostenimiento.
El lema de este año nos concreta un aspecto esencial de la vida del futuro sacerdote: “Cerca de Dios y de los hermanos”. La cercanía. Un sacerdote es un creyente que vive en la cercanía de Dios, acogiendo su Palabra, sabiendo que sólo en Dios se ilumina el sentido de la existencia humana y que sólo en Él seremos verdaderamente felices. Es un “amigo del Señor”, como los apóstoles. ¡Qué bello es vivir intentando en todo “estar con el Señor”, como amigo y confidente suyo! Y al mismo tiempo el sacerdote es un hombre cercano a los hermanos, un mediador suyo, que experimentando él mismo la debilidad del ser humano y la aventura de la fe, intenta atraer, ayudar, servir y extenuarse en la donación, por Cristo, a todos.
Para el papa Francisco “los tres verbos que indican el dinamismo de toda pastoral vocacional son: salir, ver y llamar».
Como afirma el obispo Álvarez: Allí donde un sacerdote está, Cristo tiene la posibilidad de estar, como fuente de gracia, como ministro de la Palabra, como guía y pastor de la comunión fraterna. ¡Qué importante es un sacerdote! ¡Qué importante es cuidar mucho la formación de los sacerdotes! También en esto hay que INVOLUCRARSE»