La comunidad de religiosas Filipenses junto a sus destinarios estamos viviendo esta situación desde ese “TODO VA A SALIR BIEN”. (¡Sí!, estamos seguras de ello,) porque todos: pequeños y grandes, cada uno desde nos corresponde, estamos poniendo nuestros esfuerzos y sacrificios para poder conseguirlo.

¿Confinados? ¿Encerrados…?, más bien CUIDANDO y CUIDÁNDONOS. Esto es lo que estamos viviendo en nuestros dos proyectos ubicados en La Laguna, porque somos conscientes de que ser familia y como tal actuamos; algo muy bonito y entrañable que nosotras, como religiosas, lo hagamos realidad y vida como quería nuestra Madre Fundadora, M. Dolores Márquez; pero que lo hagan las personas que conviven y trabajan con nosotras…., eso no tiene precio. Desde por la mañana hasta por la noche estamos pendientes de que no decaiga el ánimo, la alegría, que a veces se esconden, pero que rápidamente vuelve a aparecer por algún lado de la casa.

¿Las madres? Madres, profesoras, animadoras, buscadoras de actividades, juegos y cómo no, referentes de sus hijos ahora más que nunca.

¿Las religiosas? como discípulas de Jesús comienzan la jornada con la Adoración al Santísimo, el rezo de Laúdes y la Eucaristía…, actividades normales de la casa y de atención a las mujeres e hijos: actividades educativas, talleres (cocina, esteticien, trabajos manuales, gimnasia, danza, cocina, cine…), actividades lúdicas para los pequeños, terapias a través del Skype y nuestro agradecimiento diario a todos los que están en primera fila en esta batalla: aplausos desde la terraza.