El Consejo Diocesano de Pastoral celebró una sesión presidida por el obispo Bernardo Álvarez, que estuvo dedicada a la liturgia cristiana vivencia y celebración del misterio de Cristo. La jornada comenzó en la capilla del seminario con un momento de oración en el que hubo un tiempo
para reflexionar a la luz de la Palabra proclamada y del texto: «(…) La liturgia dominical calculará mal si quiere competir con el negocio del espectáculo. Un cura no es un showmaster, ni la liturgia es una varieté. También quedará mal si pretende ser una tertulia amena. Podrá haber quizás todo esto a raíz de la liturgia dominical y desde unos encuentros que tienen su origen en ella. Ella misma debe ser más. Debe dejar claro que se abre aquí una dimensión de existencia que todos buscamos secretamente: la presencia de lo que no se puede fabricar, la teofanía, el misterio y, dentro de él, el visto nuevo de Dios que impera sobre el ser y es capaz de hacerlo bueno, de forma que podamos aceptarlo en medio de las tensiones y el sufrimiento». (JOSEPH RATZINGER: Un canto nuevo para el Señor, 92-93).
Ya en la sala de reuniones, Alfonso Castilla expuso el resumen de una encuesta on-line realizada sobre distintos aspectos de la dimensión celebrativa de la fe. Se recibieron más de mil respuestas sobre el tema. Posteriormente, Domingo González Ruiz desarrolló una amplia reflexión sobre el tema propuesto. González focalizó su exposición en el lenguaje simbólico, la liturgia como fuente y cumbre de la vida cristiana, como celebración de la fe, eclesial y comunitaria para finalizar su exposición respondiendo a la cuestión: ¿Qué incluye la liturgia? Los consejeros reflexionaron y propusieron por grupos algunas cuestiones a mejorar destacando, sobre todo, la necesidad de mejorar la formación, los grupos de liturgia, los cantos en las celebraciones, etc.
El obispo, por su parte, expuso algunas cuestiones relativas al venidero curso pastoral cuyo lema será: Festejar. La sesión concluyó entregando a los presentes, fruto del anterior Consejo, las que se denominaron las bienaventuranzas de un Consejo de Pastoral.