En el marco del programa cultural de la Bajada de La Gomera, el investigador y profesor Manolo Lino Armas impartió, en el Salón de Plenos del Cabildo Insular, la conferencia titulada “Historia de las Bajadas de la Virgen de Guadalupe”.

De esta forma, Lino quiso ofrecer un breve recorrido por los orígenes de la devoción mariana de la Virgen de Guadalupe, Patrona de La Gomera, deteniéndose en diversas efemérides de Las Bajadas.

El investigador hizo referencia a la erección de la ermita de Puntallana como tal y a los primeros comunicados escritos que se poseen, en los cuales se pide al Obispado la posibilidad de bajar a la Virgen hasta la Villa de San Sebastián.

Lino recordó que en 1942 visitó la isla Fray Alonso Ruiz de Virués, obispo de Canarias quien dio por erigida la construcción de la ermita de Puntallana. Un templo que Guillén Peraza de Ayala, primer Conde de La Gomera, ordenó hacer.

Por otro lado, Manolo Lino hizo referencia a la investigación realizada por Juan Francisco Mederos, sobre unos petroglifos que hay en unas cuevas cercanas a Puntallana. En estos grabados se puede apreciar una nave del siglo XVII y la silueta de la Virgen. “Esto nos hace pensar que quien esculpió estas figuras, sabía la historia y la contó a través de un grabado. Pero lo raro es que pusiera una nave del siglo XVII. Esto hace pensar en la posibilidad de que fuera alguien que pudiera haber sido testigo de una Bajada de la Virgen a finales del siglo XVII, o comienzo del siglo XVIII”, expresó Lino.

En otro momento de su conferencia el investigador señaló que en 1872 el obispo decretó la posibilidad de trasladar a la Virgen de Guadalupe, pero siempre y cuando fuera el lunes después de la fiesta naval.

Posteriormente, Lino se trasladó hasta 1921, año en donde aparece el primer programa de fiestas bien elaborado. “Luego aparece otro programa en 1931, -señaló el profesor-  y ya en el 1943, las fiestas comienzan a llamarse lustrales. Es, además, cuando se inaugura la primera cofradía dedicada a Nuestra Señora de Guadalupe. Se hace en 1943 porque se quería recordar que en el año anterior, en 1942, se cumplían 400 años desde que se dio por erigida la ermita. Estuvo presente el obispo Fray Albino que además de sus predicaciones celebró una feria de arte”, recordó Lino entre otros aspectos.