Este domingo, concluyeron los Ejercicios Espirituales para Jóvenes bajo el lema «Y comenzó la fiesta». Con la parábola del Hijo Pródigo como telón de fondo, desde el viernes y hasta el domingo, un grupo de jóvenes de nuestra Diócesis decidió regalarse un tiempo para estar a solas con el Señor. Una experiencia de encuentro personal con el amor y la misericordia de Dios que nos busca, nos levanta y nos impulsa para ser sus testigos en medio del mundo. Durante estos días, también se contó con la presencia del Obispo que pudo acercarse a saludar y a animar a estos jóvenes en la experiencia.