La Comisión Diocesana de la Misión ha desarrollado una nueva reunión destinada a evaluar la marcha de la misma, así como proseguir el proceso de discernimiento eclesial y la  programación del futuro.

En el seminario, los participantes hicieron balance de las distintas reuniones por arciprestazgos, del encuentro del pasado cuatro de enero, la realización de la luz de la paz de Belén, la cita con los responsables de pastoral con jóvenes y la CONFER, etc.

Por otro lado, la cita también sirvió para analizar las futuras Jornadas Nueva Evangelización, sobre todo, el taller que se va a implementar sobre cómo programar una misión en las parroquias. También hubo espacio para ir perfilando las celebraciones de fin de curso en las que, por vicarías, se entregará el símbolo de la Misión, así como las jornadas de formación del venidero junio.

Numerosos desafíos y posibilidades plantea el futuro inmediato y el horizonte de la fase propiamente celebrativa de la Misión Diocesana.  Ello está requiriendo de todos y de cada uno «secundar» la voluntad de Dios y convertir realmente en prioritario lo que en esta hora y lugar es objetivo preferente: Avanzar hacia una Iglesia en estado permanente de misión.