“Con María, Alguien me espera». Con este lema, tras algunos días y actos previos, comenzó la tarde de este ocho de diciembre la séptima edición de la lustral Bajada de Nuestra Señora de los Reyes en el municipio gomero de Valle Gran Rey.

Tras el rezo del rosario, a las 16:00 horas se celebró la eucaristia en el Santuario. En la homilía el párroco Rubén Herrera, quiso destacar el hecho de que esta Bajada acontece cuando toda la diócesis está siendo urgida a vivir en salida misionera, a poner las parroquias en estado permanente de Misión. De ahí- dijo- el lema escogido para esta cita, con María, Alguien me espera.

Herrera, a raíz las lecturas propias del días de la Inmaculada, invitó a preguntarse a los fieles: ¿Dónde estás? Dónde estamos durante este mes en el que María nos va a compañar. Que esta Bajada sea una experiencia de Dios- dijo.

Como a María Dios  llama hoy, señaló. «Dios nos propone ser aquí y ahora ser sus manos, sus pies, su boca, su corazón». «Que estos días ante la imagen de la Virgen escuchemos lo que Dios nos quiere pedir. El objetivo de esta Bajada es acercar a María a todos». «María se pone en camino a visitarnos», sale al encuentro de todos para preguntar y recordar que, con María, alguien me espera- aseveró.

Al término de la Misa se impuso el Bastón de Mando que acredita a la Virgen como Alcaldesa Honoraria y Perpetua de Valle Gran Rey. Al son de las las chácaras y los tambores mientras se repiten pies de romance como cantos de alabanza a la Patrona, la Imagen fue recorriendo el camino viejo,  dirigiéndose a Chelé en donde los devotos prepararon su llegada con ilusión y alegría. La venerada imagen pemanecerá la noche   en el barrio de El Hornillo donde los vecinos la acogieron y tuvieron un momento celebrativo.

El sábado, Nuestra Señora de Los Reyes visitará a los vecinos de La Vizcaína donde pernoctará con el acompañamiento de todos. El domingo 10 de diciembre, la Virgen visita Arure por lo que, tras la misa de las 11:00 horas, saldrá en procesión pasando por Los Descansaderos y Lomo del Balo. Allí una guagua transportará a quien quiera a Arure, pueblo que la recibirá en el túnel y la acompañará a la parroquia de Nuestra Señora de La Salud en un día de hermanamiento y con un pequeño festival de puntos cubanos de fondo.