Comenzó el Congreso Diocesano de Laicos

Comenzó el Congreso Diocesano de Laicos en el Seminario de Tenerife, con un salón de actos prácticamente lleno. 300 participantes provenientes de las cuatro islas de nuestra Iglesia particular no quisieron perderse esta iniciativa que pretende impulsar la conversión pastoral y misionera del laicado, en plena sintonía con el Plan Diocesano de Pastoral (PDP) y la Misión diocesana.

Tras las palabras de bienvenida de la delegada de Apostolado Seglar, Cecilia Cruz, se proyectó un sugerente vídeo introductorio realizado por miembros de la delegación de Pastoral Juvenil-Vocacional.

Posteriormente, el obispo, en su intervención, inició un repaso por las dimensiones esenciales que debe tener todo cristiano. Concretamente, monseñor Álvarez disertó sobre la dimensión espiritual. Tras él, tomaron la palabra tres laicos que completaron el engranaje de lo que se definió como “Ponencia en 4D”. En este sentido, Pedro Crespo, presidente de Anpe Canarias disertó sobre la dimensión personal del cristiano; Miguel Ángel Rojas, director territorial de Canarias de la Fundación Don Bosco hizo lo propio con la dimensión social y María José Nogueroles, perteneciente a la parroquia de La Asunción en La Gomera compartió cómo vive ella la dimensión eclesial.

Muchas fueron las ideas que estas cuatro personas fueron desgranando a lo largo de la tarde. El obispo nivariense partió de la imagen paulina de la Iglesia como cuerpo de Cristo para subrayar que todos los cristianos nos necesitamos mutuamente. “Dios nos necesita a cada uno de nosotros para la salvación de otras personas. Hoy día decimos que Cristo necesita discípulos misioneros porque hay un déficit de fe. No nos centremos tanto en transmitir unas tradiciones, sino en potenciar la espiritualidad”. En otro momento de su ponencia, monseñor Álvarez hizo referencia al decreto Ad gentes, concretamente al punto 21 donde se recuerda que “la Iglesia no está verdaderamente fundada, ni vive plenamente, ni es signo perfecto de Cristo entre las gentes, mientras no exista y trabaje con la Jerarquía un laicado propiamente dicho”.

Por último, hizo hincapié en la idea expuesta en el capítulo primero del decreto sobre el Apostolado de los Laicos donde se indica que “la Iglesia ha nacido con el fin de que, por la propagación del Reino de Cristo en toda la tierra, para gloria de Dios Padre, todos los hombres sean partícipes de la redención salvadora, y por su medio se ordene realmente todo el mundo hacia Cristo”.

Tras el prelado, tomó la palabra Pedro Crespo quien ahondó en la dimensión personal del laico. Para ello hizo un recorrido por su vida cuestionándose varios aspectos: ¿Qué realidad vivo?¿Cómo la vivo? Y ¿Cuáles son los desafíos que se me presentan? En este sentido, expresó que a pesar de los vertiginosos ritmos vitales a los que nos exponemos en ocasiones con la familia, trabajo, etc., tenemos que aprender a ver a Dios en lo cotidiano. “No creo que sea un cristiano ejemplar pero sí puedo decir que Dios me ha enseñado a verlo en las pequeñas cosas. Intento ser contemplativo en la acción. Esto se lo debo a la experiencia ignaciana. He aprendido a ver las cosas con una mirada agradecida”.

La “Ponencia en 4D” fue retomada por Miguel Ángel Rojas, quien se centró en la dimensión social del laicado. Rojas resumió cómo fue el proceso hasta llegar a la fundación Don Bosco que dirige. “Siempre me gusta recordar las palabras del libro del Éxodo: He escuchado el clamor de mi pueblo. Hace poco Cáritas presentó un informe sobre la pobreza en Canarias donde, entre otros datos, exponía que una de cada tres familias en Canarias tiene niños que lo están pasando mal. Yo fui uno de esos niños. ¿Quién es el pobre? El pobre soy yo. Muchos de los que estamos en el entorno de lo social no nos vemos en un plano superior”. Rojas añadió que en la actualidad nos enfrentamos a varios desafíos en lo social: “No descuidar la oración. No nos creamos que las cosas se logran gracias a nosotros. Hay que cuidar la vida interior. Otro aspecto a mejorar es la conexión entre las diferentes pastorales. Y, por último, el laicado debe comprometerse más en el ámbito político. Debemos estar ahí, luchando para que esta sociedad sea más justa”.

Tras Rojas, fue el turno para María José Nogueroles que abordó la dimensión eclesial. “Yo he tenido la suerte y la gracia de Dios, de haber tenido a dos mujeres como referentes en la fe, mi madre y mi abuela. Ellas han luchado frente a muchas dificultades y siempre sacando adelante al Pueblo de Dios”. Nogueroles hizo un repaso por su educación religiosa desde niña. “Hay una santa virtud que he aprendido a lo largo de este tiempo y es la humildad. La humildad te hace más fuerte. Esto de ser laico es una cuestión de coherencia. Si tú te acercas al Señor, te vinculas a su Iglesia. Y cuando te vinculas, más cerca estás de él. Y esto no es una opción, esto es una realidad. Creo que debemos estar en el mundo pero también dejar entrar al mundo en la Iglesia”.

Terminada la intervención de los cuatro ponentes hubo un turno de preguntas. La jornada concluyó con la cena y la vigilia. El Obispo presidía este tiempo de oración que ayudó a reflexionar sobre la cuestión «ser para…». Con una metodología activa los participantes tuvieron un tiempo para reflexionar, adorar al santísimo, escuchar la Palabra, y reflexionar sobre lo que Dios les pide hacer con sus manos. 

El segundo día estará destinado eminentemente al desarrollo de los talleres.

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2019-11-09T07:34:06+00:00