Comenzó el Congreso Diálogo Fe-Cultura centrado en «cuidar o deshumanizar».

En la tarde de este miércoles 3 de abril, en el Aulario de Guajara de la Universidad de La Laguna, dio comienzo el Congreso Diálogo Fe-Cultura que este año aborda la cuestión del cuidado a las personas, siguiendo el deseo del papa Francisco de proponer una alternativa a la sociedad del bienestar.

La jornada se inauguró con el saludo del director del Instituto Superior de Teología (ISTIC), Víctor Álvarez, quien deseó a los presentes que en estos días “podamos responder, como dice el obispo de Roma, al sueño de Dios que es la humanidad”, indicó. Álvarez añadió que en estos tiempos, uno de los retos más importantes de la Iglesia es cuidar y acompañar a las víctimas de cualquier tipo de injusticia o sufrimiento.

Posteriormente, tomó la palabra la doctora en Ciencias Económicas y Empresariales, Celina Pestano, que es la directora este año del congreso. Pestano expresó que para ella era un orgullo formar parte de un evento de carácter universitario que, en definitiva, lo que pretende es la búsqueda de la verdad. “La ciencia corre el riesgo de olvidarse de cuidar. Hoy día tenemos el reto de humanizar la ciencia y no tecnificar tanto al ser humano. Congresos como este nos ayudan a la formación integral de la persona”, apuntó Pestano.

La primera ponencia corrió a cargo del catedrático de la Facultad de Teología de Burgos, Eloy Bueno de la Fuente y versó sobre el “Posthumanismo, signo del cambio de época”.

De la Fuente, en su intervención hizo una diferenciación entre posthumanismo y transhumanismo. Sobre el primer concepto, aclaró que se refiere a superar las limitaciones intelectuales y físicas mediante el control tecnológico de nuestra propia evolución.  Además, hizo un repaso por las consecuencias que podría traer consigo el posthumanismo en un futuro en el campo de la inteligencia artificial, en las nuevas tecnologías, etc.

Sobre el transhumanismo, De la Fuente explicó que se trata de una corriente cultural e intelectual que busca transformar la condición humana mediante el desarrollo y fabricación de tecnología  que mejore las capacidades humanas, tanto a nivel físico como psicológico o intelectual.

La jornada continuó con un interludio musical que guió el cantautor Alejandro Abrante.

Tras él, dio comienzo la segunda ponencia realizada por la doctora en Ciencias Políticas y Sociología, María Teresa Compte Grau que disertó sobre “El deber de cuidar a las víctimas”. Compte es la presidenta de “Betania”, la primera fundación encargada de ayudar a las víctimas de abusos sexuales en la Iglesia.

Compte centró su intervención en tres ideas: Reconocer a las víctimas, el deber de cuidarlas y enfocar el cuidado desde las perspectivas de las propias víctimas.

La ponente aclaró al comienzo de su charla que la cuestión de fondo, no es un tema moral, sino de dar o de quitar la vida. “El cuidado genera vida y la ausencia de cuidado genera muerte”, expresó.

La doctora en Ciencias Políticas continuó señalando que no es fácil definir el concepto de víctima. “Migraciones forzosas, trata de personas, represión política y militar…Estos son algunos de los marcos donde identificamos a las víctimas. Pero víctima es, en definitiva, una persona que es sacrificada, que sufre un daño”.

Una parte de su intervención se centró específicamente en los abusos sexuales en la Iglesia Católica. En este sentido, subrayó algunos posibles perfiles, lugares en los que estos acontencen, enfatizando además, la imprescindible necesidad de escuchar y reparar a las víctimas, al tiempo que afrontar decididamente esta grave lacra.

Compte a lo largo de su intervención definió diferentes ideas como por ejemplo, los procesos de victimización y sus consecuencias, el impacto de los daños, los ámbitos del daño (físicos, espirituales, sociales, etc. En este sentido, aclaró que los procesos de victimización nunca son privados, aunque sí íntimos. “Vulnerables somos todos. Es más correcto hablar de personas vulneradas. Personas que viven procesos que las colocan en el lugar de las víctimas”.

Compte, en este punto lanzó a los presentes una pregunta: “¿Se puede dejar de ser víctima? En lo que se debe hacer hincapié es en el fomento de los elementos de protección. Este proceso de desvictimización tiene mucho, o todo, que ver con el cuidado. No puede ser banalizado. No puede ser relegado solo al ámbito terapéutico, aunque es muy importante”.

“Para cuidar a quien ha devenido en víctima es importante que haya un encuentro consciente con las víctimas. No existen las víctimas aisladas. Lo que sí existen son las víctimas indirectas. Gracias a ese encuentro consciente nos daremos cuenta de que son protagonistas, no son sujetos pasivos. Hay que luchar contra dos tentaciones, el paternalismo y la manipulación”.

Compte continuó haciendo referencia a que el deber de cuidado requiere escucha y compromiso. Con la justicia y con el deber de procurar ayuda. “Las víctimas antes de ser cuidadas han de ser escuchadas. Solo así aprenderemos de las consecuencias personales del daño. Hay que dar coraje para que las víctimas se reconstruyan. Hablamos de una escucha activa, que tiene que pasar necesariamente por dejarse vulnerar por el dolor de las víctimas. Escuchar significa acoger una historia en la que interviene un entorno social. No hay cuidado de las víctimas si no hay reparación”.

La jornada inaugural concluyó con un coloquio con los ponentes. A partir del día 4 de abril, las jornadas del congreso se celebrarán en la sede del ISTIC, en el edificio del Seminario Diocesano. Durante estos días, se tratarán otros temas como el cuidado en el ámbito de la familia, el cuidado de los más vulnerables o las consecuencias de una sociedad tecnificada.

2019-04-03T21:02:54+00:00