Los cuatro alumnos del colegio de la Pureza de María y la religiosa siguen viviendo el acotamiento mundial que estos días ocurre en Panamá. Con cientos de miles de jóvenes experimentan la riqueza y la vitalidad de una Iglesia que celebra y camina unida al Papa. A la llegada del pontífice y su recepción, los jóvenes recibieron un mensaje esperanzador de parte de Francisco. “Nos daba esperanza de ser jóvenes, y tenemos sueños por delante por cumplir y un camino en donde la Iglesia nos espera”, destacaba una de las tinerfeñas que están presentes.
Han vivido muchos momentos de fiestas y poder compartir con otros jóvenes la fe y una acogida que ha llegado al corazón. Para los mismos panameños está siendo un tiempo nuevo. El testimonio de una joven voluntaria subrayaba cómo la JMJ está sirviendo para que las diferentes clases de la sociedad panameña se unan y superen sus diferencias. La hermana Ruth Egido destacaba de las palabras de bienvenida del papa la invitación “a crear una cultura del encuentro. Justo tenía la imagen del canal de Panamá, y les decía que tenía que ser un canal de encuentro, de transmisión de amor”. Ella misma destaca la presencia de muchos jóvenes que están sufriendo momentos difíciles en sus países: “es impactante el ver muchos nicaragüenses, ellos que están sufriendo actualmente conflictos fuertes en su sociedad. Está el pueblo venezolano pidiendo bendición. Distintas realidades juveniles a las que el papa Francisco está respondiendo a lo que ellos llevan en el corazón”.