El santuario del Cristo de Tacoronte acogió la celebración de las bodas de oro sacerdotales de los párrocos de Tacoronte, Carlos y Rufino. El acto consistió en una misa de acción de gracias a la que asistió gran cantidad de feligreses. Entre ellos, estaban miembros de las diferentes parroquias donde han desarrollado su actividad pastoral: La Orotava, García Escámez, San Sebastián de La Gomera, Guía de Isora y de las actuales parroquias de Santa Catalina, Lomo Colorado y San Juan Bautista. 

Los sacerdotes dieron las gracias a Dios por su vocación y por quienes en todo momento les han acompañado en este camino. Rufino, de un modo especial se acordó de su familia y de su madre Leonor, quien le transmitió siendo seminarista ánimo y fuerza para seguir adelante. Carlos también dio las gracias a la familia y se acordó de todas las personas que le han apoyado en su actividad pastoral. Ambos consideraron una satisfacción trabajar “in solidum”, porque aseguraron que desde los tiempos de estudiantes les enseñaron a trabajar en equipo y de esa forma han trabajado toda la vida. 

Asimismo, recordaron con cariño la época de maestros en diferentes centros de enseñanza, de la que aseguraron que no les faltó nunca el entusiasmo y la alegría por enseñar y ayudar a quienes los necesitaron, aunque pasaran por momentos difíciles.

Durante la celebración recibieron muchas muestras de cariño y ofrendas de todas las parroquias donde han estado, terminando con poemas y discursos de agradecimiento de portavoces de diferentes grupos e instituciones. La jornada festiva continuó en los claustros del convento del Cristo con un ágape para todos los asistentes. 

Carlos y Rufino se ordenaron el 1 de agosto de 1965 en el seminario de Vitoria junto a un grupo de 17 sacerdotes que engrosarían la lista ya bien nutrida del clero alavés. Siendo obispo Luis Franco Cascón transmitió al obispo vasco el deseo de contar con sacerdotes de ese lugar en nuestra isla a lo que accedieron con la condición de trabajar siempre “in solidum”. En 1967 llegaron a Tenerife y desarrollaron su labor pastoral en La Orotava, en San Antonio María Claret y San Diego en el Barranco de La Arena. En 1970 se les destina a las populosas barriadas de García Escamez y Somosierra, en Santa Cruz, donde permanecen durante 16 años. En 1986, siendo obispo Don Damián pide voluntarios para trabajar en La Gomera y Rufino y Carlos se prestan para el nuevo plan pastoral en la isla colombina, encargándose de las parroquias de La Asunción y María Madre de la Iglesia de Chejelipes en San Sebastián. En 1991, vuelven a Tenerife donde desarrollan su actividad pastoral en Guía de Isora, Tejina y Chío, donde permanecen durante 15 años hasta que recalan en Tacoronte atendiendo las parroquias de Santa Catalina, San Juan Bautista y el Carmen de Lomo Colorado.