Soy el Hermano Miguel Martin, Superior de la Comunidad de Hermanos, que reside  en el Hospital y Centro Psicopedagógico San Juan de Dios de Tenerife. Como personas de alto riesgo que somos, por nuestras edades, también estamos confinados en nuestra casa y lo llevamos con resignación, ya que lo nuestro es estar junto a los enfermos, pero por el bien de todos, hemos aceptado el estar confinados en nuestra casa y lo llevamos con alegría.

Confinados, esta palabra está de moda actualmente y los españoles, ya estamos comprobando en nuestras propias carnes, su significado. El estar recluidos en nuestras casas, no quiere decir que nos priven de nuestra capacidad de emplear el tiempo, a la vez que nos brinda la oportunidad de hacer cosas, que en otras circunstancias, no podemos hacer, entre otras cosas, rezar más. Sí, rezar es una de las cosas que podemos hacer y mucho más en estos momentos difíciles para todos. Hay tiempo para muchas cosas, también para la reflexión y la lectura, para los trabajos manuales y para escribir animando a los que están al frente de la tarea de cuidar a los enfermos ingresados.

En estos momentos tenemos el Hospital completo de pacientes, un tercio de los cuales, presenta sintomatología de Covid-19. Se han suprimido las actividades de Quirófanos, Consultas, Rehabilitación y, solamente están funcionando los Servicios imprescindibles para la buena marcha del Hospital.

Los pacientes están debidamente atendidos por un personal de 10 y las actividades ordinarias del Hospital se están llevando a cabo con normalidad, observando las normas establecidas por las autoridades sanitarias del Estado y por nuestra Comunidad Autónoma.

Tengo que resaltar una actividad que está llevando a cabo el Servicio de Atención Espiritual Y Religiosa (SAER), que consiste en conectar a través de una tablet, a los pacientes aislados, con sus familiares. No os podéis imaginar las reacciones, tanto de los pacientes, como la de sus seres queridos.

Esta es una oportunidad en la que estamos comprobando el excelente personal que trabaja en nuestros Centros. Están demostrando, que el enfermo, es el centro de sus preocupaciones y desvelos, como es lo propio del carisma de San Juan de Dios y como la Orden está trasmitiendo a lo largo de su historia.

Nuestros profesionales son un ejemplo de Humanización y Hospitalidad siguiendo el estilo propio y como lo haría San Juan de Dios, si le tocara vivir la crisis sanitaria que estamos viviendo y en la que están dando lo mejor que tienen por los más vulnerables, los enfermos.

Estoy seguro de que con estas armas, y con la hospitalidad al estilo de San Juan de Dios, ganaremos esta lucha contra el coronavirus.