Ante la presencia del Covid-19 – Juan Rognoni – director de Cáritas Diocesana de Tenerife

Al asumir el año pasado la dirección de Cáritas Diocesana de Tenerife lo hice con la vocación como cristiano de poner mis conocimientos y experiencia al servicio de la gestión de esta Entidad y con el deseo de aprender con humildad de sus voluntarios y trabajadores.

Durante estos meses he podido percibir a su lado, la realidad de una sociedad canaria herida, con miles de personas que luchan, día a día, para sacar adelante a sus familias, sin empleo o con empleos precarios que no permiten llegar a fin de mes. Con un sector social de personas sin hogar o de inmigrantes completamente invisibles a la sociedad y sus administraciones y muchas otras situaciones a las que dar una respuesta lo más adecuada y ágil posible dentro de nuestras posibilidades.

Y de repente, de un día para otro, se ha producido un verdadero terremoto en nuestras vidas con la llegada de un desconocido, el Covid-19. Su presencia nos ha obligado a cambiar todos nuestros esquemas de trabajo. A proteger, tanto a nuestros voluntarios y trabajadores, como a los participantes, y a replantearnos nuevas alternativas para atender a todos aquéllos que nos iban a necesitar mucho más que antes. Si la situación previamente ya era grave, ahora nuestra presencia se tornaba mucho más necesaria, haciendo aún más real en la nueva situación el lema de Cáritas: #LaCaridadNoCierra.

Y así está siendo. La Caridad se está desplegando con creatividad, y yo soy testigo de la generosidad de multitud de compañeros, trabajadores, voluntarios y sacerdotes, que, desde la primera línea de trabajo, con alegría y valiente entrega, hacen cada día de las personas que nos necesitan el único motivo de su compromiso. Soy testigo también de la generosidad de muchos donantes particulares, empresas y fundaciones y de la colaboración de las administraciones, que ponen su granito de arena para que podamos continuar con nuestra misión. Y soy testigo agradecido de la presencia de la Comunidad Cristiana que, desde el silencio, eleva al Señor su oración por los hermanos más vulnerables.

Personalmente siento la necesidad de un cambio en mis prioridades y de aprender a leer, a la luz del Evangelio, estos tiempos difíciles, de forma que nuestra vida sea cada vez más comprometida, y más fraterna. Este es un momento único para que cada uno haga su lectura creyente de esta situación y apueste por un cambio.

 

2020-05-03T07:33:12+00:00