El 25 de abril, Festividad de San Marcos Evangelista, dio comienzo la celebración del Año Jubilar por el Vº Centenario de la Parroquia Matriz de San Marcos Evangelista, en Icod de los Vinos. En la plaza Andrés de Lorenzo Cáceres, se celebró la solemne eucaristía, presidida por el Obispo y concelebrada por los párrocos y los sacerdotes de la ciudad.

El papa Francisco ha concedido a Icod de los Vinos este Año Jubilar, el primero de su historia. Se trata de un acontecimiento que pretende ir mucho más allá de las fronteras municipales. Para el párroco, Rubén Fagundo, se trata de un año “más que especial” ya que se celebran “cinco siglos de fe, de devoción”. Por eso, está previsto que a lo largo de todo este tiempo se organicen exposiciones, conciertos, encuentros ecuménicos, etc.

La noticia de este Año Jubilar ha sido recibida con gran gozo en el seno de la comunidad cristiana icodense. Felicita Cabrera Rodríguez es natural de este municipio norteño y ha vivido el paso de bastantes curas por san Marcos. «Recuerdo, por ejemplo, a Don José Osuna y luego a don Valentín, que estuvo 36 años. Don Valentín fue el cura que me casó y que bautizó a mis cinco hijos» -expresa Cabrera. Esta mujer comprometida con la vida de la parroquia ha visto como, con el paso de los años, todo ha ido cambiando. «Antes se llenaba la iglesia más que ahora porque venía gente de sitios donde todavía no había parroquia. Por ejemplo, del Amparo, Las Canales, La Centinela, La Vega y Santa Bárbara».

Felicita comenta que desde siempre su vida de fe ha estado ligada a la iglesia de San Marcos. Así se lo transmitió su padre. «Él no faltaba nunca a misa -indica Cabrera. «Mi abuelo le decía siempre a mi padre que fuera a la iglesia y que, cuando volviera, le dijera de qué color tenía el cura ese día la capa. Era una forma de asegurarse de que no se quedara en la plaza jugando» -recuerda entre risas Felicita. «Para mí, este Año jubilar es como un sueño. Es, sin duda, una gran novedad y algo muy grande para los que hemos crecido aquí».

Por su parte, María Reyes Rodríguez Pérez, es catequista en la parroquia de San Marcos desde hace un año. «Estoy empezando. A veces es un poco difícil pero es una tarea ilusionante. Ser catequista supone crecer en el amor de Dios». Reyes vivió de niña en Buen Paso y el recuerdo más vivo que tiene de la iglesia de San Marcos es cuando llegaba Semana Santa. «Este año jubilar es un gran gozo para todo el pueblo y pienso que para todos los diocesanos porque el jubileo significa eso, precisamente, alegría, gozo».

Por otro lado, Ana Rosa Socas Rodríguez también es catequista desde hace tres años. Actualmente, lleva un grupo que se prepara para la primera comunión. «Ser catequista me aporta una gran alegría. Es la mejor oportunidad que tengo de compartir lo que Dios me da. Este Año Jubilar me parece un gran regalo. Además, sabiendo que es el primero de la historia que hemos tenido. Estoy encantada de ver cómo está participando tanta gente para que éste sea un año que deje huella».

Begoña Reyes Socas es otra de las jóvenes catequistas de San Marcos. Se animó a esta tarea hace dos años y señala que ha sido algo que la ha atrapado de lleno. «Me ayuda en muchos aspectos, incluso, a ser mejor persona».

Para dinamizar las misas y acompañar la liturgia, la comunidad cristiana de Icod de los Vinos cuenta con un coro parroquial compuesto por unos 13 componentes. Los mismos se reúnen los sábados a las 16:00 horas para ensayar y luego cantan, los domingos, en la misa de 11:30 horas. Una de sus integrantes es Laura Rodríguez Martín que, además, pertenece a la Cofradía del Santísimo. Ella comenta que las puertas del coro están abiertas. «Si alguien se quiere animar, que se pase por los ensayos que lo acogeremos con gusto. A mí me encanta vivir la misa desde el coro porque, como se suele decir, quien canta a Dios, ora dos veces».

Otro icodense de nacimiento es Juan Antonio Méndez. Pertenece a la Adoración Nocturna y también es miembro de la Hermandad de los Nazarenos.»Estamos muy contentos con la vida de la parroquia en la actualidad» -comenta. «Don Rubén, el cura, ha animado mucho a la gente y está volcado por el bien de la parroquia». En cuanto al Año Jubilar indica que tiene muchas expectativas. «Todos estamos muy ilusionados por lo que vamos a vivir».

Por su parte, Adoración Luis Ravelo alberga también un sin fin de vivencias acumuladas a lo largo de los años, en torno a la iglesia de San Marcos. «En tiempos de Don Valentín, la vida de la iglesia estaba muy centralizada porque no había todas las parroquias que hay ahora» -apunta Luis. «Era un sacerdote muy campechano y agradable. Sabía muchos chistes y era muy gracioso. En todo este tiempo, he pertenecido a muchas cosas de la vida de la iglesia pero ahora me dedico solo, como decía Miguel Pérez Álvarez, a escuchar a la gente».

Adoración añade que en Icod siempre ha habido mucha sed de Dios. «En la actualidad, estamos muy contentos por el impulso que se le ha dado a la catequesis. Este Año Jubilar es una buena oportunidad para animar en la fe a la juventud. Pero no sólo a los jóvenes. Pienso que las personas mayores también están muy necesitadas de la catequesis ya que, en ocasiones, las cosas están cogidas con alfileres» -concluye Adoración.