Durante las tardes del 21 al 24 de noviembre se desarrolló en el ISTIC la Semana de Teología, la cual llevó por título “Discípulos y testigos hoy en la Iglesia y en el mundo”. José Luis Cabria, Decano de la Facultad de Teología de Burgos y ponente de estas jornadas  expresó su satisfacción por la generosa asistencia a las charlas y coloquios:“Tuvimos ocasión de dialogar, que fue lo más interesante y vivo. Esto es muestra del interés, la preocupación y las ganas de saber y de estar un poco al día de este tema. Pero los participantes han ido también más allá del saber. Tienen ganas de ver aplicaciones prácticas, la implicación, la repercusión que tiene todo esto. Yo estoy muy contento porque ha sido un público excelente”.

Cabria subrayó la importancia del discipulado. Debemos ir tras Jesús con un conocimiento experiencial de Él, no sólo teórico, y también con un conocimiento que lleva a un compromiso práctico”. Ese seguimiento no es cuestión de una imitación de actos de un hombre, sino seguir las actitudes estando en coherencia con los tiempos que nos tocan vivir. “Las actitudes de las respuestas deben estar en sintonía con las necesidades desde la lógica del evangelio. Hay que poner el acento en el estilo de compromiso con los más necesitados que muestra Jesús, en cómo afronta las situaciones conflictivas y las de éxito. En definitiva, vivir al estilo de Jesús en el siglo XXI, con las circunstancias concretas de este momento”, señaló el Decano.

El tema del discipulado está presente en muchas diócesis, no sólo en la nuestra. Pero no porque sea algo novedoso de esta época, sino que ya existía en tiempo de Jesús. Recalcaba el doctor que ello es porque se quiere destacar que el cristianismo no es solo un saber doctrinal, sino un seguimiento de Jesús intentando actuar a su estilo, con sus actitudes y su profundidad. En ello tenemos un gran “revulsivo” –indicó el ponente-, en el papa Francisco: Los mejores discursos del Papa a veces son sus gestos. No son teatrales, sino que salen espontáneos. No son campañas premeditadas, sino acciones que salen del corazón. La gente percibe esa autenticidad. Y todo esto, el Papa siempre lo acompaña con una palabra. Hay que agradecerle al Santo Padre esa proyección que tiene, su conocimiento que no deja indiferente a ninguno, ni siquiera a los más alejados de la Iglesia”.

Cuando se le pregunta a José Luis sobre esta diócesis, la cual conoce a través de las numerosas veces que ha venido a dar ponencias, indica que tiene los mismos retos que la sociedad española y europea: Veo que hay una tarea impresionante por hacer. Se ha hecho mucho, pero dada las circunstancias de este mundo secularizado, del relativismo de muchas cosas y de una especie de distanciamiento progresivo de la influencia de la fe, hace que sea más urgente. Con una población tan numerosa y tan plural, es vital que los cristianos seamos testigos”. Testigos coherentes, con compromiso, en servicio y que sepan dar razón de la fe.