A mediodía de este sábado 3 de octubre, tuvo lugar la toma de posesión de Miguel Ángel Navarro como deán-presidente del Cabildo de Canónigos de San Cristóbal de La Laguna.

La celebración en la Santa Iglesia Catedral, fue presidida por el obispo Eloy Santiago, quien indicó que la figura del deán está llamada a contribuir al centro de la vida litúrgica diocesana. “La belleza de la liturgia nos conduce al encuentro con Dios, nos ayuda a contemplar a aquel que es la belleza en persona, nuestro Señor. Por eso, la tarea que comienza el deán se concreta en el deseo de servir a la diócesis y a la catedral, en donde el obispo encuentra el lugar natural para pastorear a su Iglesia particular. Pedimos a Dios que le asista el Espíritu Santo para que su ministerio contribuya a la comunión y a la gloria de nuestro Señor”.

Por su parte, Miguel Ángel Navarro dirigió a los presentes unas sentidas palabras donde quiso manifestar su gratitud a quienes le han precedido en esta responsabilidad, a sus familiares, compañeros sacerdotes y amigos. “Al asumir hoy el oficio de deán-presidente de esta Santa Iglesia Catedral, mis primeras palabras no pueden ser sino de gratitud. Ante todo, gratitud hacia Dios que nos conduce por caminos que nunca hubiésemos imaginado. Ser deán lo asumo como una llamada al servicio, aunque he de reconocer que cuando me eligieron mis compañeros canónigos me sentí abrumado”.

Navarro añadió que asumir esta responsabilidad es una nueva oportunidad para servir a Dios y a su Iglesia, consciente de sus limitaciones. “También será una oportunidad para colaborar en la misión pastoral de nuestra Iglesia diocesana. Deseo que trabajemos unidos en fraternidad sacerdotal poniendo siempre por delante el bien de la Iglesia. Me comprometo a trabajar para que este templo siga siendo un lugar de encuentro con Dios y una casa abierta para todos”.

Por último, el nuevo deán hizo hincapié en la importancia de caminar juntos. “En momentos como este, uno se da cuenta que nada de lo que somos lo hemos construido solos. Pongo mi servicio bajo la protección de Nuestra Señora de los Remedios, patrona de la Catedral y de la diócesis. Que ella, que supo responder con dignidad y humildad a la llamada de Dios, me enseñe también a decir sí”.