Tacoronte celebró este domingo 27 de septiembre su día grande en honor al Santísimo Cristo de los Dolores.

El Santuario abrió sus puertas a las 6 de la mañana y, antes del mediodía, acogió la celebración de dos Eucaristías.

Posteriormente, tuvo lugar el tradicional traslado del pendón municipal desde las Casas Consistoriales hasta el Santuario de la sagrada imagen donde el obispo Eloy Santiago presidió la Misa, que fue cantada por la Coral Polifónica Santa Cecilia.

Monseñor Santiago indicó que un día como hoy no es solo importante para Tacoronte, sino para todos los que en Cristo encontramos el sentido de nuestra vida. “No deja de ser asombroso cómo veintiún siglos después, millones de personas en el mundo, miles aquí en Tenerife, acuden a contemplar la imagen de un hombre crucificado, de un hombre, en este caso, que ya está fuera de la cruz, pero que mantiene las marcas de la crucifixión. Y no deja de ser paradójico, porque en la cultura actual, donde predomina el éxito y el triunfo, quien nos cautiva es el que es poderoso en misericordia”.

Al hilo de esta idea, el obispo recordó el Jubileo de la Misericordia proclamado por el papa Francisco.  “El Santo Padre nos decía que Cristo es el rostro humano de la misericordia del Padre. Y esto es lo que contemplamos en esta hermosísima imagen del Cristo de Tacoronte”.

El prelado Nivariense prosiguió su homilía centrándose en el mensaje que se desprende de la imagen tacorontera. “No es un Jesús sufriente, sino un Jesús que se pone en camino agarrado a la cruz para llevar su amor a la humanidad”.

En otro momento, Santiago volvió a referirse al capítulo V de la encíclica “Magnifica humanitas” donde el papa León XIV denuncia  la cultura del poder que no respeta la dignidad de cada persona. “Todo lo contrario de lo que nos enseña Jesús. Él compartió nuestra condición humana, se hizo uno de tantos y así pasó por el mundo, haciendo la voluntad del Padre desde la humildad. Una humildad que busca siempre el bien del prójimo, el bien de los inmigrantes como nos recuerda la jornada del migrante y del refugiado que celebramos hoy”.

Frente a esa cultura del poder que trata de imponerse en nuestra sociedad, monseñor Santiago hizo hincapié en la importancia de ser constructores de la civilización del amor. “Estamos llamados a cambiar este mundo. Dios nos da siempre otra oportunidad, para Él no hay nadie descartado porque siempre se puede recibir el don de la conversión. Dios nunca se cansa de perdonar”.

Por último, el obispo deseó que el Cristo de Tacoronte nos ayude a todos a experimentar al Señor en nuestras vidas y propicie la civilización del amor en nuestra sociedad.

Al término de la celebración, el rector del Santuario, Elisuán Delgado dio las gracias a cuantos han hecho posible estos festejos en honor al Cristo. Seguidamente, comunicó a los presentes en el templo que la procesión con la sagrada imagen por el tradicional recorrido se debía cancelar debido a la lluvia. “Esto no significa que sea menos fiesta del Cristo. Es verdad que es un momento emotivo que todos esperamos, pero el amor es creativo. Les invito a que busquemos tiempo para estar, contemplar y ver a ese Cristo que en este santuario siempre tiene las puertas abiertas para acogernos a todos”, indicó Delgado.