El domingo 23 de Noviembre, la comunidad IMS de Canarias celebró con alegría el 75 aniversario de la fundación del Instituto. La gran confianza en Dios de su Fundador, D. Rufino Aldabalde, su espíritu sacerdotal, y la fidelidad de María Camino y un pequeño grupo inicial de mujeres, hicieron posible el camino que otras muchas estamos siguiendo.

Así nació discretamente la andadura del Instituto, para ir creciendo y extenderse por todas las diócesis de España y llegar a otros países de Europa, África, USA, Canadá, y Latinoamérica. De este modo se ha ido haciendo realidad lo que D. Rufino, desde su reconocido espíritu universal, tanto nos inculcaba: “No cabe en ustedes una misión capilla, su campo es todo la Iglesia. El corazón debe extenderse a todo el universo, con una mirada ecuménica”

Contemplando con gozo que Dios ha estado grande con nosotras, hemos vuelto los ojos a la trayectoria recorrida, sembrada de aciertos y errores, de fidelidad y apertura al Espíritu y, sin duda, necesitada muchas veces de conversión. Trayectoria que para nosotras es motivo de alabanza y acción de gracias, y en la que permanecemos esperanzadas:

– Porque estamos convencidas de que el Señor nos guía y sostiene

– Porque creemos que el Carisma IMS es un regalo valioso que hemos recibido de Él, aunque “lo llevemos en vasijas de barro

– Porque consideramos que hacemos un servicio a la Iglesia aportándole nuestra peculiaridad

– Y porque pensamos que nuestro Carisma, tan válido para nosotras, puede responder hoy al deseo de compromiso de otras personas.

Y tal como decimos en la fórmula de la consagración, recogiendo el sentir de S. Pablo: “Confiamos en que el que inició en nosotras esta obra la irá consumando hasta el día de Cristo Jesús”