El Viernes Santo la Iglesia hace memoria de la Pasión del Señor y adoramos su Cruz. Siguiendo una antiquísima tradición, no se celebra la Eucaristía. Cristo crucificado es el centro de
la liturgia del día. A las doce el obispo preside en la Catedral la liturgia de la jornada.
La celebración de la Pasión del Señor se desarrolla con la liturgia de la Palabra, la adoración de la Cruz y la sagrada Comunión. Antes de la adoración de la Cruz, la oración universal, que expresa el valor universal de la Pasión de Cristo, clavado en la Cruz para la salvación de todo el mundo.
Terminada la celebración, se despoja el altar, dejando la cruz con cuatro candelabros.
Tampoco se celebra este día ningún otro sacramento, a excepción de la penitencia y de la unción de los enfermos. El Viernes de la Pasión del Señor es un día de penitencia para toda la Iglesia por medio de la abstinencia y el ayuno.
El Viernes Santo es un día para reconocer, celebrar y proclamar que Cristo entregó su vida en la cruz por nosotros y por nuestra salvación.
El papa Francisco invitó a los católicos de todo el mundo a ser generosos en la colecta de Viernes Santo, este 7 de abril, por Tierra Santa. En Jerusalén están nuestros orígenes y nosotros queremos permanecer unidos y solidarios con los hermanos y las hermanas que allí continúan dando testimonio del Evangelio, resaltó el prefecto del Dicasterio correspondiente.
El prelado nivariense señaló que ante la pasión y muerte del Señor estamos llamados a sentirnos cómplices, partícipes y beneficiados. Los cultos de Viernes Santo en la Catedral finalizaron con el silencio que será roto en la Noche Santa del Sábado al Domingo de Resurrección a las 22 horas. Será en la Vigilia Pascual, la más importante celebración del año cristiano.


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