Según una antiquísima tradición, esta es una noche de vela en honor del Señor, y la Vigilia que tiene lugar en la misma, conmemorando la noche santa en la que el Señor resucito, ha de considerarse como “la madre de todas las santas vigilias”. Esta celebración de la Vigilia Pascual debe hacerse en la noche, para lo cual durante el sábado las parroquias en Canarias se están preparando para esta “solemnidad de las solemnidades; para esta noche “amable más que la alborada” que hace memoria del acontecimiento central del cristianismo: la resurrección de Jesucristo.

Por ello, los católicos se reúnen en cualquier templo de las islas para compartir la Vigilia Pascual; para celebrar la liturgia del fuego y la luz, escuchar la Palabra, renovar el bautismo, vivir la liturgia eucarística y compartir un ágape fraterno y festivo.