La Iglesia en Brasil debe mucho a Anchieta, destaca en un artículo el arzobispo de Sao Paolo, el Cardenal Odilo Pedro Scherer

Anchieta, señala el Cardenal, «es el Apóstol del Brasil’. «Algunas regiones y ciudades de Brasil fueron especialmente marcadas por su acción misionera, como Salvador, San Pablo, Santos y todo el litoral paulista, Río de Janeiro, Victoria y todo el estado de Espíritu Santo, Porto Seguro y el sur de Bahía…», explica. Según el arzobispo de Sao Paolo, «podemos afirmar, sin miedo de errar, que la Iglesia y el propio Brasil deben mucho a Anchieta: además de animador de misiones ya existentes, fue fundador de muchas iniciativas misioneras, educativas y de caridad social».

«Él fue un hombre de Dios, que, a pesar de su salud frágil, desempeñó una actividad dinámica y eficaz, recorriendo distancias enormes para asistir a un enfermo o para visitar comunidades y misiones. Entre los indios en el litoral paulista, él era conocido como ‘el padre que vuela’, por causa de la agilidad con que se desplazaba y se hacía presente en lugares diferentes en poco tiempo».

Mons. Odilo escribe que en el corazón del Beato Anchieta, existía el deseo de llevar la luz del Evangelio a todos, «consciente de que ese es el camino bueno para cada hombre».

El Arzobispo cree que «la santidad de vida consiste en la comunión y en la sintonía con Dios y, como consecuencia, la vida digna de este mundo y en el amor, a ejemplo de Cristo», pues «San» José de Anchieta vivió así.

«La Iglesia lo reconoce oficialmente y propone a todos que hagamos como él hizo. A nuestra manera, es claro», concluyó Mons. Odilo.

(Tomada la traducción del portal gaudiumpress) Artículo original íntegro