- Mensaje de desdepida de la imagen de la Virgen de Candelaria, leído al final de la celebración en la plaza del Cristo, por el vicario episcopal de La Laguna, Juan Antonio Guedes:
Madre, ha llegado el momento. Y tal y como lo hicieran nuestros hermanos en Santa Cruz hace una semana, también hoy nosotros te despedimos. Y nuestro corazón se debate entre sentimientos encontrados de pena y alegría. Gracias, Virgen de Candelaria. Gracias porque a pesar de las dificultades y lo complicado de tu traslado, te las ingeniaste para que tu imagen más querida y entrañable la tuviésemos entre nosotros.
Solo tú y Jesús, saben las miles de personas a las que les ha ayudado tu presencia en nuestras calles, plazas y en nuestra Catedral. Cuántas lágrimas derramadas entre emociones y peticiones. Cuántos nombres y situaciones por las que pedirte. Contigo, hemos desahogado tristezas y encontrado consuelo. A ti te hemos contado nuestras mejores intenciones y hemos sentido que somos capaces y contamos con tu ayuda eficaz.
Solo tú y Jesús saben de nuestros arrepentimientos. De nuestras lejanías de la fe y de nuestras ganas de cambiar y ser mejores. Por eso, hoy nos sumamos a lo que te dijeron en Santa Cruz. Te vas María, pero te quedas. Sí, te quedas en nuestros niños representados en todos esos que te visitaron en la Catedral repitiendo que te querían mucho, mamá.
Te vas, pero te quedas. Sí, te quedas en nuestros jóvenes representados en todos esos que se han reunido, han compartido su fe y se han sentido acogidos, amados y comprendidos.
Te vas, pero te quedas. Sí, te quedas en tantos enfermos que te contemplaron en sus televisiones, te siguieron por radio, periódicos o redes sociales. O te visitaron y se llevaron a sus casas el consuelo de una madre cercana, que como amiga, siempre tiene una palabra acogedora y busca personas que expresen su amor.
Te vas, pero te quedas. Sí, te quedas en tus consagrados y sacerdotes. Ellos han querido estar cerca de ti. Muchos en el silencio de los bancos. Otros cada día confesando, acogiendo y acompañando.
Te vas, pero te quedas. Sí, te quedas en los que la vida les trata peor y la sociedad y nosotros marginamos. Son tus preferidos porque son más necesitados. Son tus hijos e hijas y nuestros hermanos y hermanas más débiles a los que nos comprometes a escuchar y cuidar.
Te vas, pero te quedas. Sí. Te quedas en esa urna llena de alegrías y penas compartidas. De ilusiones por cumplir y de sueños por realizar.
Por eso, y por muchas cosas más, Madre, te quedas aquí. Nosotros nos quedamos con el compromiso de ser como tú, de servir como tú, de amar como tú. Creemos que es la mejor manera de vivir y el mejor patrimonio que puede dejar esta ciudad a las nuevas generaciones. Buen viaje, madre. Buen viaje, Virgen de Candelaria. Tu ciudad de La Laguna te despide con un abrazo entrañable. ¡Te queremos madre! Y desde hoy, ya estamos esperando tu siguiente visita. ¡Viva la Virgen de Candelaria! ¡Viva la Virgen de Candelaria! ¡Viva la Virgen de Candelaria!