Muchos enfermos, familiares y personal sanitario esperaban impacientes la llegada de la Patrona de Canarias. Rostros de alegría que por un momento olvidaron su dolencia para mirar a alguien del cielo: la Madre del Salvador. No han podido estar todos los enfermos que querían, debido al espacio y la gravedad de la enfermedad. 150 enfermos son los que tuvieron el privilegio de estar cerca. Pero a pesar de ello, todas las ventanas repletas de rostros que disfrutaban del encuentro. Antes del acto de bienvenida la Virgen fue trasladada desde la urna a las andas procesionales que la portará durante su estancia en la Capital insular. Éstas son de plata repujada de la escuela lagunera del siglo XVIII, perteneciente a la Inmaculada Concepción de La Laguna.

Hubo una efusiva acogida a la llegada, cantando su himno. El Gerente del Hospital Universitario, Jesús Delgado dirigió unas palabras de bienvenida al comenzar el acto. Hizo referencia a que hacía 16 años que la Virgen no estaba en el Hospital y recorrió brevemente los 52 años que lleva prestando asistencia sanitaria en este centro. Felicitó a las instituciones que organizaron el evento y a los trabajadores del hospital que han hecho posible el encuentro de los enfermos con la Morenita. Después de estas palabras intervino Bernardo Álvarez, obispo nivariense, quien presidió una celebración pidiendo la salud de los enfermos y la fortaleza a todo el personal sanitario. A continuación, una trabajadora del hospital nos invitaba a pedir a la Madre su fortaleza para estar junto a la cruz. Justamente ese texto es el que se proclamó en la celebración y de la que profundizó el obispo posteriormente. Hizo un paralelismo de la cruz en la cual estaba clavado Jesús con la enfermedad que ata a todos los enfermos. También comparó a los familiares y personal sanitario con la Virgen. Subraya también, que María está cercada, aunque no visible, de nuestras cruces. María fue entregada por Jesús a todos sus discípulos para tenerla como Madre, como rostro de la misericordia. Pedía en la celebración que la sociedad no huya de los enfermos, de las cruces, sino que salgamos a su encuentro cargados de amor.
Terminada esas peticiones se elevó una oración de petición por los enfermos, familiares, acompañantes y personal sanitario, elevando esas súplicas a través del Padrenuestro. Como muestra de las peticiones de los enfermos y la acción de gracias de ellos se llevó a cabo una ofrenda floral y musical realizada por tres solistas de las voces blancas del Coro de Santa Cruz. Terminó la celebración con la bendición episcopal.