Sobre las 7:05 la Virgen de Candelaria ya se encontraba en el pórtico de su Basílica dispuesta a comenzar la peregrinación que la conducirá hasta Santa Cruz de Tenerife. Como

una peregrina más, se pone en camino con el fervor y emoción a flor de piel de las miles de personas que desde ya se agrupan a la plaza de Candelaria.
“Peregrinemos poniéndonos en marcha, pero peregrinemos también interiormente. Dejémonos encontrar por Dios, y en nuestras búsquedas abramos nuestro corazón para acogerlo”, comentaba a la salida el Delegado Episcopal para la visita de Nuestras Señora de Candelaria, Jesús Manuel Gil Agüín.
El Padre Daniel, recordó también que la Virgen lleva en uno cerca de uno de sus hombros la medalla de la Misión Diocesana, momento crucial por el que está atravesando en nuestra Diócesis Nivarienese.
Hermosa, como siempre, la imagen de la Virgen de Candelaria va adornada con una zaina de plata del 1993 y vestida con un manto de seda brocado en rojo, procedente de Valencia.



