Hoy, 24 de marzo de 2014, se cumplen 34 años del asesinato de Monseñor Oscar Romero, «San Romero de Latinoamérica». Para quien conozca poco su vida y trayectoria apuntamos este enlace-web:

No pretendemos añadir nada nuevo, sólo insistir en su ejemplo, en lo que su trayectoria y el desenlace final nos enseñó:

  1. Que no podemos predicar justicia sin pisar el mismo terreno que sufren quienes padecen la injusticia.
  2. Que tomar en serio el mensaje de Jesucristo es atreverse a denunciar toda injusticia, incluso a riesgo de «perder» la vida,… (hoy diríamos «perder» subvenciones, honores y fama).
  3. Que todos los hombres y mujeres, especialmente los pobres y empobrecidos, son el verdadero templo de Dios y cada ser humano es sacramento, es presencia de Dios.
  4. Que no somos verdadera Iglesia si no somos capaces de acoger a todos, y no sólo de palabra, no sólo sobre el papel,… sino de hecho y con  gestos comunitarios visibles y concretos.

El 22-m se celebraba el culmen de las «marchas de la dignidad»; pudimos estar más o menos de acuerdo con sus motivaciones o con sus participantes o promotores,… pero era un gesto reivindicativo por los DERECHOS HUMANOS más elementales: «pan, casa y trabajo», vida digna en suma.

Pero para eso… hace falta que nos impliquemos todos. Les invitamos a leer el siguiente enlace-web:

Obtengamos después nuestras conclusiones y trabajemos cada día en construir la JUSTICIA y la PAZ.