El espacio religioso de la Cueva del Hermano Pedro acogió una edición más de la llamada «Vigilia de la Esperanza». Un tiempo privilegiado en medio de la noche para profundizar en la llamada a la santidad y para pedir a Dios, incesantemente, por las vocaciones.

En esta ocasión el texto bíblico de los discípulos de Emaús sirvió de hilo conductor a este espacio de oración. El obispo dirigió una reflexión en el transcurso de la Vigilia en la que un buen número de personas se unieron por estas intenciones.