Celebración ecuménica

Este jueves 25 de Enero, a las 7 de la tarde, tuvo lugar, en la iglesia de San Francisco, del Puerto de la Cruz, la clausura del Octavario de oración por la unidad de los cristianos.
El obispo presidió está celebración ecuménica. Lo acompañaron los pastores de las iglesias anglicanas de St. Francis (Tenerife sur), All Saints (Tenerife norte) y de la iglesia luterana de lengua alemana. Igualmente estuvieron presentes varios sacerdotes católicos de la zona y el delegado diocesano de ecumenismo y organizador de esta celebración, Macario Manuel López.
La liturgia fue bilingüe, alternando el uso del inglés y el español, debido a la presencia de fieles, tanto locales como foráneos. Se prepararon, al efecto, unos folletos, también bilingües, con las oraciones y los cantos de la celebración. Además, se realizó una lectura bíblica en alemán. La celebración comenzó con la procesión de entrada donde, tras el cirio Pascual, los ministros de cada iglesia portaban, en sus manos, una botella de cristal, de diferentes colores, llenas de agua. El simbolismo de este rito es que todos los cristianos, a pesar de las diferencias, compartimos la misma fe trinitaria, nacida del bautismo. Al llegar ante el altar, cada ministro fue entregando su botella al Obispo. Este las iba vaciando en una fuente que se llenó hasta arriba.
Seguidamente, se hicieron unas letanías de alabanza y unas súplicas de perdón. Tras ellas tuvo lugar la liturgia de la palabra. Se dio lectura al pasaje del Génesis que relata la visita de los tres hombres a Abraham, junto al encinar de Mambré. A ella se dio respuesta con el salmo 135. Finalmente, tras el canto del aleluya, se proclamó el evangelio que era la parábola del Buen Samaritano.
En su homilía el prelado nivariense destacó la importancia de «ver con el corazón» las necesidades de nuestro prójimo, como hizo el Buen

Samaritano. Solamente así, desde la oración y la acción, podremos ayudar a las necesidades de nuestros hermanos más débiles.

A continuación, se escuchó en silencio contemplativo el himno de este año: O Jesus, Prince of Peace. Inspirado en el himno a la Caridad de San Pablo (1 Cor 13), se proclamó, a dos coros, por la asamblea el sentido profundo del amor a Dios y al prójimo. Se prosiguió con las peticiones y el canto del Padrenuestro en latín.
Por último, se realizó el gesto común. Se invitó a los fieles a acercarse a la fuente de agua, para llenar una botellita vacía (que se les había entregado al llegar a la iglesia). El sentido del signo es que igual que nosotros estamos vacíos si no tenemos la fe, en el bautismo quedamos llenos de ella. Y la fe es una sola, a pesar de las varias iglesias.
A pesar de que la asamblea estuvo formada por unas ochenta personas, después de llenar las botellitas, la fuente continuaba prácticamente llena, testimonio de que la Iglesia no mengua su fe al repartirla.
El obispo despidió la Asamblea. El delegado diocesano de ecumenismo, Macario Manuel López, dio las gracias a todas las iglesias presentes y de modo especial al grupo de fieles voluntarios, que atienden la iglesia de San Francisco, quienes dirigidos por el sacerdote Ángelo Nardone, organizaron toda la logística de la celebración y la parte musical de la celebración ecuménica.
2024-01-26T20:16:57+00:00