Solo #queda1 día para finalizar el estado de emergencia sanitaria en nuestro país. Hoy, en la iniciativa #10de10, conocemos el testimonio de Joshua Pérez, técnico de Cáritas Diocesana de Tenerife.
Mi nombre es Joshua Pérez, soy técnico de Cáritas Diocesana de Tenerife y presto servicio en el proyecto “Unidad móvil de atención a personas en situación de sin hogar” en la isla de La Palma.
Volviendo la mirada al pasado reciente, observando estos meses de confinamiento y lo que ha supuesto en mí. Creo que hoy puedo decir que ha sido un crecimiento personal y espiritual.
Lo resumiría en tres palabras desconcierto, esperanza, y Fe.
Desconcierto en un primer momento, donde de buenas a primeras todo se para. Todo lo que estaba programado se derrumba y casi sentía que nuestro futuro ya no estaba en nuestras manos, si no que estaba de la mano de la evolución de una pandemia que ni si quiera sabíamos lo que era.
Luego, con el paso de las semanas, se dio paso a la esperanza, cuando ya comienzas a entender o saber llevar la situación y vas mirando al futuro con la ilusión. Que todo esto es transitorio y volveremos a reprender el camino hecho. También vi como las acciones solidarias se multiplicaban y empecé a notar a las personas más humanizadas, porque, cada gesto cuenta.
Y con la Fe, porque todo esto también revuelve las entrañas y hace que con una mirada desde la fe sea todo más llevadero.
En cuanto a nivel profesional, he tenido la suerte de no tener que llevar el confinamiento tan severo ya que me ha permitido salir. Es verdad, que las salidas me ha llevado a ver la cara más dura de la sociedad, personas que se han visto abocadas a vivir el confinamiento allá donde duermen. En cuevas, casas sin ningún tipo de condiciones de habitabilidad o directamente en la calle.
Esto me ha hecho valorar, todo aquello que tenemos, la posibilidad de vivir en una casa, de abrir el grifo y que salga agua, o poder ir a un baño en condiciones.
También esta pandemia, ha posibilitado visibilizar el problema de las personas en situación de sin hogar y por ello muchas administraciones se han puesto las pilas y ha apoyado esta realidad antes muy invisibilizada. Eso nos deja con una mirada de esperanza para que no pierdan este empujón que han cogido para trabajar en favor de los más desfavorecidos.
También pongo en valor como la iglesia se ha puesto a total disposición de las personas que más la necesitaban. Como el voluntariado, sacerdotes, etc. han hecho que la iglesia y la respuesta de ésta se sienta más viva que nunca. Porque la Caridad no cierra ¡¡Hemos visto y sentido una iglesia viva que está al lado de quienes lo necesitan!!