Nivariense digital

Noticias

¡OH NOCHE AMABLE MÁS QUE LA ALBORADA!

¡Qué noche tan dichosa!  Según una antiquísima tradición, esta es una noche de vela en honor del Señor, y la Vigilia que tiene lugar en la misma, conmemorando la noche santa en la que el Señor resucito, ha de considerarse como “la madre de todas las santas vigilias”. Esta celebración de la Vigilia Pascual debe hacerse en la noche, para lo cual durante el sábado las parroquias en Canarias se han preparado para esta “solemnidad de las solemnidades; para esta noche “amable más que la alborada” que hace memoria del acontecimiento central del cristianismo: la resurrección de Jesucristo.

Por ello, los católicos se reúnen en cualquier templo de las islas para compartir la Vigilia Pascual; para celebrar la liturgia del fuego y la luz, escuchar la Palabra, renovar el bautismo, vivir la liturgia eucarística y compartir un ágape fraterno y festivo.

El obispo Nivariense preside a las diez de la noche la Vigilia Pascual en la Santa Iglesia Catedral. También presidirá el solemne pontifical del Domingo de Resurrección, a las 12 del mediodía, al final del cual impartirá la bendición papal y se realizará la procesión de Jesús Sacramentado.

CON MARÍA, EN SILENCIO, EN ESPERA DE LA PASCUA

El Sábado Santo es la celebración del tiempo detenido, del silencio y de la espera. Es el día en que la Iglesia entera contiene la respiración ante la contemplación de Cristo depositado en el sepulcro. Este silencio es roto únicamente por la celebración de la Liturgia de las Horas que muestra progresivamente el dolor de la Iglesia, el descanso del Señor, su descenso al lugar de los muertos y la espera de la victoria.

Con María permanecemos en vigilante espera. Todas las parroquias de la diócesis, mientras, se preparan para la Gran Noche de la Vigilia Pascual. Desde la puesta del sol, con la llegada de la noche, para la Iglesia ya será el Gran Domingo, el día de la Resurrección del Señor.

Santa Vigilia Pascual 

Durante la Cuaresma nos hemos preparado para la celebración de esta noche en la que renovaremos las promesas bautismales desde la fe en la Resurrección del Señor. Comenzaremos con la bendición del cirio pascual que significa Cristo Resucitado, desde quien brota para nosotros la luz de la fe. Y con los cirios encendidos escucharemos el pregón pascual. Después, la liturgia de la Palabra, que con las oraciones que siguen a cada lectura nos irá acercando a la plenitud de la revelación que oiremos en el Evangelio.: «Cristo ha resucitado como había dicho».

Antes, el canto del Gloria y, de modo especial hoy, del Aleluya, que nos introducirá en la alegría pascual. Acabada la liturgia de la Palabra, se procede a la liturgia bautismal, con la bendición del agua y la renovación de las promesas bautismales, con los bautismos (si los hay) y la aspersión de todos con el agua bendita.

Prosigue la celebración con la liturgia eucarística de la Misa, en la que Cristo Resucitado se hace presente realmente en el pan y el vino consagrados, prenda de vida eterna para quienes lo reciban.

VIERNES SANTO: ACCIÓN DE GRACIAS, PERDÓN Y SOLIDARIDAD

La Catedral acogió los cultos del Viernes Santos. El obispo, Bernardo Álvarez, presidió la celebración que comenzaba en silencio, con el gesto de "postración" por parte del que preside la celebración, delante del altar.

En su homilía subrayó la pertinencia de dar gracias a Jesucristo que "me amó y se entregó por mi"; de pedir perdón porque "con nuestros pecados contribuimos a la cruz de Cristo"; y de la solidaridad con tantas "llagas dolientes y abiertas en la humanidad" que prolongan la pasión de Cristo.

El Obispo invitó a vivir el momento "como si estuviéramos allí". "Se condena a muerte a un inocente porque dice que es Hijo de Dios". Hay en la Pasión un signo muy elocuente. El ajusticiado no responde a la violencia con violencia, sino con amor y perdón. Incluso rezando por los que le hacen daño"- subrayó.

Hay un misterio en la lectura de la pasión- prosiguió el obispo. Dios parece que no está, que ha desaparecido, que es indiferente ante el daño que le hacen a Jesús. No interviene, sino que "convierte la muerte de Jesús en vida y salvación para los propios verdugos".

"Por nosotros y por nuestra salvación, padeció, murió, fue sepultado, resucitó". Este "por nosotros" está muy presente en el Viernes Santos - aseveró.

En otro momento de su homilía, Bernardo Álvarez, manifestó su deseo de que  los actos de Semana Santa despierten en algunos la luz de la fe. También se refirió a los  presentes en el templo a quienes recordó que "por nosotros" supone que Cristo murió por nuestros pecados, a causa de nuestros pecados y para perdonar nuestros pecados. La Pasión permanece extraña hasta que no se entra a través de la puerta de lo que significa "por nosotros". Si "Cristo ha muerto por mi. Si me amó y se entregó por mí", ello quiere decir, como afirma la Carta a los Hebreros, que "quienes pecan, crucifican de nuevo a Cristo Jesús y le exponen a la infamia". Por todo ello, señaló la pertinencia de acudir a las fuentes de la Salvación.

La Pasión tiene, además, otra perspectiva continuó el obispo Álvarez: Se prolonga hasta el final de los tiempos. Jesús dijo: "lo que hagan a uno de éstos mis hermanos, a mí me lo hacen". "Cristo continúa muriendo entre los acontecimientos trágicos que suceden en cualquier lugar del mundo" - expuso.

Continúa su agonía en tantos, señaló Álvarez recordando no pocas situaciones de injusticia, odio, violencia. "Son las llagas de la humanidad abiertas y dolientes en todos los rincones dolientes del planeta". "Son las llagas de Cristo que siguen abiertas en tantas personas. Llagas que desgarran el alma y el cuerpo de innumerables hermanas y hermanos nuestros que tantas veces se les ignora. Llagas que esperan ser obtener alivio y ser curadas por la llaga gloriosa del Señor Resucitado y por la solidaridad de cuantos siguiendo las huellas de Cristo y en su nombre, realizan gestos de amor, se comprometen activamente en favor de la justicia y difunden a su alrededor signos luminosos de esperanza en los lugares ensangrentados por los conflictos, donde quiera que la dignidad humana continúa siendo denigrada y vulnerada. Es de desear, que los que seguimos a Jesucristo multipliquemos nuestra solidaridad con los pobres y los que sufren. Que nos hagamos solidarios de los que tienen que cargar esa cruz tan tremenda en el día a día de la vida".

Para finalizar reiteró el obispo  que ante la Pasión de Cristo hay tres actitudes: acción de gracias, pedir perdón y solidaridad.

Después de la homilía se realizó la oración universal, la adoración de la Cruz y se pudo Comulgar a partir del pan consagrado en la Misa del Jueves Santo.

 

 

 

 

CELEBRAR "AQUELLA MISMA MEMORABLE CENA": JUEVES SANTO

"Nos has convocado esta tarde para celebrar aquella misma memorable Cena en que tu Hijo, antes de entregarse a la muerte, confió a la Iglesia el banquete de su amor..." Con esta oración llamada "colecta" la Iglesia Cátólica celebra "en la Cena del Señor. El obispo nivariense presidía la misma, la tarde de esta Jueves Santo en la Catedral. En ella realizó el "gesto del lavatorio de los pies" de algunos de los presentes.

"Cristo salva, dándonos la gracia de amar a Dios y amarnos los unos a los otros como El nos amó.". De esta forma nos sanó yendo a la raíz de la enfermedad espiritual que es el desamor- sostuvo Álvarez. "Hay Unidad en las tres realidades que hoy celebramos: Eucaristía, sacerdocio, amor fraterno. Tres realidades que se implican mutuamente y que expresan una única realidad: "Dios ha enviado a su Hijo al mundo, no para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por él"- explicó.

Por otro lado, Bernardo Álvarez enfatizó que "Cristo no se limita a decir lo que tenemos que hacer, sino que el mismo lo realiza en nosotros". Ahora bien, aclaró que se necesita de la eucaristía para poder amar como Jesucristo ama.  "La comunión es lo que hace posible que amemos como él". Notemos - expuso-  "que no dice , "como yo les he amado, así me tienen que amar ustedes a mí", sino que dice Jesús: "como yo os he amado a vosotros, así tienen que amarse entre ustedes". Le he dado ejemplo, para que lo que yo he hecho ustedes también lo haga".

Quiso subrayar el obispo en este comienzo del Triduo Pascual, que el amor ha de ser efectivo y afectivo; por ello, citando al apóstol Pablo afirmó que "el amor es paciente, es servicial; el amor no es envidioso, no es jactancioso, no se engríe; es decoroso; no busca su interés; no se irrita; no toma en cuenta el mal; no se alegra de la injusticia; se goza con la verdad. El amor, todo lo excusa. Todo lo cree. Todo lo espera. Todo lo soporta. El amor no acaba nunca".

Puesto que un amor así puede ser tenido como imposible,  Álvarez Afonso aseveró que  "Cristo no solo "nos ha dado ejemplo para que sigamos sus huellas", sino que promete darnos un "corazón nuevo y un espíritu nuevo". Es él quien nos hace capaces de amar, pues para eso murió y resucitó: "para darnos un corazón grande para amar".

En la parte final de su homilía, se centró en  la importancia de los sacerdotes y pidió orar por ellos, por el seminario y "para que el Señor siga llamando a muchos jóvenes al ministerio sacerdotal".

Al terminar la misma, el prelado nivariense realizó la procesión con el Santísimo hasta el "monumento" donde el Señor permanece. "Quien está en el sagrario es quien se entregó en la cruz y quien sigue haciéndolo en cada celebración".

 

 

 

EL SACRO TRIDUO PASCUAL

Tiene su comienzo en la tarde del Jueves Santo con la celebración de la «Misa vespertina de la Cena del Señor» y se extiende hasta las vísperas del Domingo de Resurrección. Los días del Triduo muestran facetas –momentos– de una misma y única Pascua de Cristo. Sin embargo, los distintos avatares por los que ha pasado el año litúrgico y la necesaria pedagogía de la liturgia han desplegado su riqueza en el espacio de tres días y han desarrollado una contenida «dramatización ritual» que ayuda a visualizar los misterios centrales de la fe cristiana y a reproducir los necesarios sentimientos de adhesión al misterio que se celebra.

Aquella misma memorable Cena

En la tarde del Jueves Santo se presentan tres secuencias que, aunque distantes en el tiempo, están condensadas en la última cena del Señor con sus apóstoles. El rito de la cena pascual hebrea era memorial (recuerdo actual y actualizante) de la salvación obrada por Dios en el éxodo. Aquella cena era un anuncio –«tipo»– de la nueva instituida por Cristo precisamente en el contexto celebrativo de la antigua. Sin embargo, el episodio del cenáculo no queda cerrado en sí mismo o en referencia a un pasado salvador; se proyecta al futuro pues allí el Señor anticipa ritualmente los sucesos del Calvario. Desde esta manera, el mismo Cristo que entrega su cuerpo sacrificado por la salvación del mundo, entrega a la Iglesia la prolongación en el tiempo de este sacrificio «hasta que vuelva».

El lavatorio de los pies, históricamente no siempre realizado dentro de la Misa y a los fieles laicos, reproduce, a su modo, la misma dinámica de entrega de Jesús en la cruz: «dramatiza» su absoluto abajamiento y recuerda su «mandatum» de amor fraterno. Hay que hacer notar que, en otras liturgias, este rito tiene sentido bautismal pues representa la purificación con el agua del nuevo nacimiento.

La reserva y adoración del Santísimo ha de ser concebida especialmente desde la perspectiva sacrificial de la Eucaristía. Quien está en el sagrario es quien se entregó en la cruz y quien sigue haciéndolo en cada celebración. Por eso, en los tiempos de oración posteriores, se recomienda la meditación de los capítulos 13-17 de San Juan.

La muerte victoriosa del Señor

La entrega de Cristo a la voluntad del Padre que cumplió en toda su vida llega a su máxima expresión en la cruz alcanzando la vida nueva para todos; esto es lo que se conmemora con la impresionante «Celebración de la Pasión del Señor» cargada de emoción contenida en la tarde del Viernes Santo. Todos los ritos de este día han de ser contemplados desde la cruz y la pasión: pasión proclamada (las lecturas de la palabra de Dios que llegan a su culmen en la pasión según San Juan), pasión invocada (la solemne oración universal que manifiesta la universalidad de la salvación), pasión adorada (adoración de la Santa Cruz), pasión comulgada (Sagrada Comunión con el Cuerpo del Señor consagrado el Jueves Santo). Es el día de la cruz por excelencia; ella es el leño nuevo que, en contraposición a aquel del paraíso, es causa de salvación y derrota del mal, de modo que «donde tuvo origen la muerte, de allí resurgiera la vida, y el que venció en un árbol, fuera en un árbol vencido». Los cantos que señala el Misal ofrecen una maravillosa meditación exaltando el signo e instrumento de la salvación y la pregunta desgarrada y sin respuesta que Cristo dirige a los hombres desde la cruz: «¡Pueblo mío! ¿Qué te he hecho, en qué te he ofendido? Respóndeme».

Un gran silencio envuelve la tierra

El Sábado Santo es la celebración del tiempo detenido, del silencio y de la espera. Es el día en que la Iglesia entera contiene la respiración ante la contemplación de Cristo depositado en el sepulcro. Este silencio es roto únicamente por la celebración de la Liturgia de las Horas que muestra progresivamente el dolor de la Iglesia, el descanso del Señor, su descenso al lugar de los muertos y la espera de la victoria.

Triunfante se levanta

La celebración anual de la Pascua comienza con la «Vigilia Pascual» una vez que ha llegado la noche; no se trata del último acto del Sábado Santo, sino que es ya la celebración del Domingo de Pascua. La Iglesia entera se reúne en oración prolongada durante la noche en la espera de la resurrección del Señor, de ahí el carácter vigiliar por el que se distingue esta celebración. Su riqueza lírica, simbólica, ritual, oracional y sacramental trata de mostrar y celebrar desde las más variadas perspectivas el gran misterio de la Resurrección de Cristo presente en la vida de los hombres: la luz que vence las tinieblas de la muerte (lucernario), la unidad de toda la historia salvífica en Cristo y su misterio pascual (extensa liturgia de la palabra), la pascua del cristiano por medio del bautismo y la confirmación (liturgia bautismal) y, finalmente, la celebración de la Eucaristía, momento culminante de la Vigilia, sacramento pascual por excelencia, memorial de la muerte y resurrección del Señor, plenitud de la Iniciación Cristiana, anticipo de la Pascua eterna. La Misa del día de Pascua es continuación y prolongación diurna de los contenidos festejados en la gran noche. El Triduo Pascual y la Semana Santa están llegando su fin, se abre ahora un precioso espacio para meditar sobre la Pascua de Cristo y la Pascua de la Iglesia.

Luis García Gutiérrez,
Director de Secretariado de la Comisión Episcopal de Liturgia

LA MADRE TERESA DE CALCUTA LLEGA A CANARIAS

Por primera vez a Canarias, llega la Exposición Oficial sobre la vida y espiritualidad de la Madre Teresa de Calcuta que organiza la familia de las misioneras de la Caridad (Mother Teresa Center)después de ir viajando por todo el mundo y recorrer ciudades como Nueva York, Roma, Sydney, México DF y una multitud de puntos de la geografía peninsular además de estar presente en las Jornadas Mundiales de la Juventud.

 Lo hará en el marco de las próximas Jornadas Nueva Evangelización que congregarán en el mes de abril,  a cientos de personas venidas de las cuatro islas que conforman la Diócesis Nivariense y que ha contado con la colaboración del Excmo. Ayuntamiento de San Cristóbal de La Laguna.

Ubicada en el Ex Convento de Santo Domingo en San Cristóbal de La Laguna, muestra la obra y la espiritualidad de esta santa a través de más de 80 paneles con fotografías e informaciones tanto en español como en inglés. 

Asimismo, incluye reproducciones de objetos personales de la madre Teresa, de sus escritos, réplicas a escala de su cuarto de la India y su capilla de oración, una imagen a tamaño real de ella, materiales diversos con más informaciones de su obra y un documental de aproximadamente 25 minutos de duración.

 La inauguración de la exposición está prevista para el  27 de abril, a las 19h en el Exconvento de Santo Domingo en San Cristóbal de La Laguna. Acto seguido, a partir de ese día hasta el 14 de mayo, permanecerá abierta al público en horario de 11 a 14h y de 17 a 20h .La exposición es de carácter gratuito y es una buena oferta para conocer la vida de una mujer que ha hecho historia, galardonada con el premio Nobel de la Paz y luchadora incansable de los derechos humanos. Pero su vida no se entendería sin la fe que la animaba. Cuando le preguntaban la razón de por qué hacía lo que hacía solía responder: “Lo hacemos por Jesús”.

 Sin duda una Exposición que no dejará indiferente a nadie y que estará abierta también a visitas de grupos previa cita.

Toda la información en nuestra web www.canariasevangeliza.es

NUESTRO TWITTER

NIVARIENSE DIGITAL RSS

PDP 2015-2020 "EN SALIDA MISIONERA"